Amé en aquella mirada lo que había de sospecha. Y el miedo de las cosas tenía en aquel espejo la ilusión de disentir del futuro. Contacto: jrubaz@hotmail.com
Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.
"Después de haber echado una carta, subía al piso de arriba y me tumbaba junto a mi mujer y, con los ojos bien abiertos fijaba la vista en la oscuridad, como intentando leer mi futuro. Me decía una y otra vez que, si un hombre, un hombre sincero y desesperado como yo, ama a una mujer con todo su corazón, si es capaz de cortarse las orejas y enviárselas por correo, si es capaz de sacarse la sangre del corazón y volcarla en el papel, saturar a esa mujer con su necesidad y anhelo, asediarla eternamente, no puede ser que ella lo rechace. El hombre más feo, más débil, el hombre más indigno ha de triunfar por fuerza, si está dispuesto a dar hasta la última gota de su sangre. Ninguna mujer puede rechazar el don del amor absoluto"
Sexus. Henry Miller
Fotografía: Piotr Kowalic
"Creo que fue él quien citó una vez un párrafo del libro de Eckerman Conversaciones con Goethe. Goethe dijo un día ‘Dudo que exista un crimen, por infame que sea, que yo no me haya sentido capaz de cometer personalmente’. Y eso es del ‘primer europeo’"
El libro de mis amigos. Henry Miller.
"Me imagino perfectamente que el cine no hubiera nacido nunca. Me imagino una raza de hombres para quienes el cine habría sido absoutamente innecesario. Pero no puedo imaginar a los autómatas de esta era sin un cine, sin cierta forma de cinematógrafo."
"Debajo de la cintura todos los hombres son hermanos. Salvo en las regiones superiores, donde se es poeta o chiflado (o criminal), el hombre jamás conoció la soledad."
"El papel representado por el artista en la sociedad consiste en revivir los instintos primitivos y anárquicos que han sido sacrificados en homenaje a la ilusión de la vida cómoda."
"Ustedes viven el mañana y el ayer; yo vivo úncamente el momento actual. Por lo tanto, vivo eternamente. Soy intemporal. Y puesto que esto último es evidentemente falso, ustedes tienen razón y yo continúo errado. Aquella razón arranca de éste mi error. Tener razón equivale a estar atrasado o adelantado en el tiempo."
"Pero las multitudes nunca realizaron nada, salvo destruir. El hombre que quiere organizar un movimiento está pidiendo ayuda para destruir algo que él no puede combatir solo. Cuando un hombre es auténticamente creador trabaja solo y no pide ayuda."
El ojo cosmológico. Henry Miller.
Fotografía: Oliver Weber
"¡Cristo, qué feliz era!, y por primera vez en mi vida me sentía feliz con plena conciencia de mi felicidad. Es bueno ser feliz simplemente; es un poco mejor saber que se es feliz; pero comprender la felicidad y saber por qué y cómo, en qué sentido, a causa de qué sucesión de hechos o circunstancias se ha logrado tal estado, y seguir siendo feliz, feliz de serlo y saberlo, eso está más allá de la felicidad, eso es la gloria, y si se tuviera un poco de sentido común debería uno suicidarse allí mismo y acabar de una vez."
El coloso de Marusi. Henry Miller.
"Tengo muy pocos amigos o conocidos de mi edad o de edad cercana. Aunque suelo sentirme incómodo en compañía de ancianos, me despiertan gran respeto y admiración dos hombres muy viejos que parecen eternamente jóvenes y creativos. Me refiero a Pablo Casals y a Pablo Picasso, ambos hoy de más de noventa años. Esos nonagenarios juveniles ponen en vergüenza a los jóvenes, a hombres y mujeres de mediana edad y clase media, decrépitos en verdad, cadáveres vivientes, por así decirlo, esclavos de sus cómodas rutinas que imaginan que el status quo ha de durar siempre, o que tienen tanto miedo de que sea otro el desenlace que se retiran a sus refugios mentales para esperar el fin."
Al cumplir ochenta.Henry Miller.
"Al escribir mis libros pensaba que me dirigía a espíritus como el mío, nunca me di cuenta de que me aceptarían – y por las peores razones – las masas no pensantes que leen con el mismo entusiasmo tiras cómicas, las noticias deportivas y los reportes financieros del Wall Street Journal."
"Siempre estamos luchando desesperadamente ('nos urge' sería mejor expresión) por descubrir tras el artista al hombre. Como si el hombre llamado Charles Dickens, por ejemplo, fuera una entidad absolutamente independiente del escritor. Nuestro anhelo de atrapar al ser completo pesa menos que nuestra duda de que el artista y el hombre sean uno mismo."
"No hay futuro, no hay más pasado, ni raíces ni frutos, flores pasajeras solo. Túmbate tranquila, túmbate tranquila y la noche perdurará, silenciosa y oscura, no por un espacio de horas, sino eternamente. Déjame olvidar todo menos tu perfume, todas las noches menos esta, la pena, el infructuoso llanto, el pesar. Solo túmbate tranquila: este lánguido y suave embeleso florecerá al borde del sueño y se esparcirá, hasta que no haya nada más que tú y yo abrazados en un silencio intemporal. Mas como el que, condenado a morir, por la mañana estará muerto, yo sé, aunque la noche parezca eterna, que el cielo ha de iluminarse pronto antes del sol del mañana."
Aldous Huxley
Mucho más allá
"¿Y qué si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?
¿Y qué?
¿Y qué me da a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que me era dulce sustancia
en épocas remotas, cuando yo no era yo
sino una niña engañada por su sangre?
¿A qué, a qué
este deshacerme, este desangrarme,
este desplumarme, este desequilibrarme
si mi realidad retrocede
como empujada por una ametralladora
y de pronto se lanza a correr,
aunque igual la alcanzan,
hasta que cae a mis pies como un ave muerta?
Quisiera hablar de la vida.
Pues esto es la vida,
Este aullido, este clavarse las uñas
en el pecho, este arrancarse
la cabellera a puñados, este escupirse
a los propios ojos, sólo por decir,
sólo por ver si se puede decir:
<¿es que yo soy? ¿verdad que sí?
¿no es verdad que yo existo
y no soy la pesadilla de una bestia?>.
Y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas del amor.
Y con la conciencia cubierta
de sucios y hermosos velos,
pedimos por Dios.
Y con las sienes restallantes
de imbécil soberbia
tomamos de la cintura a la vida
y pateamos de soslayo a la muerte.
Pues eso es lo que hacemos.
Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza."
Alejandra Pizarnik
"Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas."
Jack Kerouac
"Siempre que la belleza de la mujer se vuelve irresistible, se la puede rastrear hasta la única cosa que la produce. Esa cosa, con frecuencia un defecto físico, puede asumir proporciones tan irreales que en la mente del hombre que posee a esta mujer, anula la turbadora belleza. Un busto excesivamente atractivo puede convertirse en un gusano de dos cabezas que se mete en la mente y da origen a un misterioso tumor acuoso. Los tentadores labios demasiado carnosos pueden crecer en las profundidades del cerebro como una vagina doble, trayendo aparejada la enfermedad más difícil de la carne: la melancolía. (Hay mujeres hermosas que jamás se ponen desnudas frente al espejo, mujeres que cuando piensan en el poder magnético que tiene el cuerpo, se aterrorizan y encogen dentro de sí mismas, temerosas de que hasta el olor que exhalan las traicione. Hay otras que, de pie frente al espejo, apenas pueden evitar salir afuera desnudas y ofrecerse al primero que llega).
Variedades de la carne... antes de dormir, justo cuando los párpados caen sobre las retinas, las imágenes no conjuradas comienzan su desfile nocturno. Aquella mujer en el subterráneo a la que seguí por la calle: un fantasma sin nombre que ahora de pronto reaparece, avanzando hacia mí con una espalda flexible y vigorosa que me recuerda a alguien, alguien así, sólo que con una cara distinta. (Pero la cara jamás fue importante). Se tiene el recuerdo del fugaz ondular de un torso, tan vívido, como se guarda en alguna parte del cerebro la imagen un toro que se ha visto de niño: el toro en el acto de montar una vaca. Las imágenes llegan y se van, y siempre es alguna parte especial del cuerpo la que se destaca, alguna marca de identificación. ¡Nombre!... los nombres se desvanecen. Las frases tiernas también se desvanecen. Hasta la voz, esa que era tan potente, tan sugestiva, tan absolutamente personal, ésa también tiene una manera de desvanecerse, de perderse entre todas las voces. Pero el cuerpo sigue viviendo, y los ojos y los dedos de los ojos recuerdan. Llegan y se van, las desconocidas, las sin nombre, mezclándose libremente con las otras como si fueran una parte integral de la vida de uno. Con las desconocidas llegan las remembranzas de ciertos días, de ciertas horas, la voluptuosa forma en que llenaron un vacío momento de laxitud. Se recuerda cómo aquella muchacha alta, con un vestido de seda malva, miraba fascinada los juegos de agua de la fuente aquella tarde, cuando el sol calentaba suavemente. Se recuerda con exactitud la forma en que se manifestaban los apetitos en aquel tiempo... agudos, urgentes, como la hoja de un cuchillo en la espalda, y luego se apagaban casi con la misma rapidez, pero en una forma placentera como una profunda y nostágica bocanada de humo. Y luego surge otra muchacha pesada, estólida, con la piel porosa en la piedra arenisca; con ésta todo se centraba en la cabeza, la cabeza que no concuerda con el cuerpo, la cabeza que es volcánica, todavía en erupción. Llegan y se van así, claras, precisas, trayendo consigo el ambiente del impacto, radiando sus efecto instantáneos. De todos los tipos, templadas por la textura, clima, estado de ánimo: metálicas, figuras de mármol, de alabastro, como flores, como animales esbeltos cubiertas de piel sucia, trapecistas, láminas plateadas de agua surgiendo en forma humana y combadas como espejos venecianos. Uno las desviste con lentitud, las examina bajo el microscopio, se las invita a inclinarse, a agacharse, a que flexionen las rodillas, a que se den la vuelta, que extiendan las piernas. Uno habla con ellas, ahora que los labios no están sellados. ¿Qué estabas haciendo aquel día? ¿Siempre te peinas de esa manera? ¿Qué me ibas a decir cuando me miraste así? ¿Podría pedirte que te dieras la vuelta? Eso es. Ahora toma tus pechos con las dos manos. Si yo me hubiese podido arrojar sobre tí ese día. Te hubiera podido poseer allí mismo en la vereda, y con la gente pasando sobre nosotros. Te podría haber poseído en la tierra, hundiéndote cerca del lago donde estabas sentada con las piernas cruzadas. Sabías que te estaba observando. Dímelo... Dime... porque nadie lo sabrá jamás. ¿En qué estabas pensando en ese mismo momento? ¿Por qué conservaste las piernas cruzadas? Sabías que yo esperaba que tú las abrieras, ¿no es cierto? ¡Dime la verdad! Hacía calor y no llevabas nada debajo de tu vestido. Habías bajado de tu refugio para respirar un poco de aire, esperando que sucediera algo. No te importaba mucho lo que ocurriera, ¿verdad? Vagaste alrededor del lago, esperando que oscureciera. Querías que alguien te mirara, alguien cuyos ojos te desnudaran, alguien que fijara la mirada en ese punto tibio y húmedo que tienes entre las piernas; devanaste así así como así un ovillo de miles de metros. Y todo el tiempo mudabas la mirada de uno a otro con furia caleidoscópica. Lo que se metía bajo tu piel erala inexplicable naturaleza de la atracción. la misteriosa ley de la atracción. Un secreto sepultado profundamente en las partes aisladas como en el misterioso todo.
La irresistible criatura del otro sexo es un monstruo en el proceso de convertirse el flor. La belleza femenina es una incesante creación, un incesante girar alrededor de un defecto (a menudo imaginario) que hace que todo el ser se remonte al cielo." Sexus. Henry Miller.