Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Bloom


Ícaro


 


Ícaro





Bloom



Posees el ángel creativo de la inspiración.

                                                                        Llueves picardías...
                                                                           
                                                                           Letras...

                                                                           Mieses...

                                                       Unas pausadas, sin caras ocultas.

                                                            Lentas eran, eras ahora son.

 ...mojas frisos y telas de nubes bajas.

Desde esa cama, la atalaya de tus montañas algodón. Altas, prietas, brutalmente tiernas.

Cubres y destapas. 

Muestras y mordisqueas.

Tienes ese verbo fácil y esa letra nua.

Esas letras nuestras, estas letras tuyas.

Agua béndita... de entre tus muslos, desde tus manos... hasta las pestañas de la nuca y las razones de tus sombras colgantes. Hiedras silentes. No dejas de llover, nunca desistes. Siempre las sábanas alborotadas, desgarradas por el cirros de las trenzas y las caricias de las pezoneras. Alambique que se come los besos.

                                Quiero vestirme por un brazo, o desnudo me apetece más.... 

Y ahí... en ese punto... poquísimas personas en, ésta,  mi vida... cruzaron para llegar al tuétano de mi alma.

                                                                          Casi nadie.

Una antigua y moribunda. Muerta en vida.

Dos descalzas.

Tres trees.

En el cuarto, soslayo.

Cinco y brinco, me acurruco y siesteo como el hojaldre.

El séptimo cosquilleo de tus larguísimos y enmarañados cabellos negros cuando bailan bajo el sudor de tu cintura.

Ocho versos: la estrofa de tus zíngaros.

Nuevemente, Novecento.

Y al diézmosle, démosle.

Quiero vestirte por un brazo y desnudarte por el otro.

Postrada de ayeres y de mañanas, Bloom.





Ícaro ©




 










Ícaro





miércoles, 20 de mayo de 2015

Casi nueve.... Suuuugar










Has creado un pequeño rincón íntimo, hermoso y noble... ahí empiezas a plasmar desde otra perspectiva tu creatividad... tu moldear... tu aprender y aprehender... tienes duende, un don... mímalo, cuídalo, riégalo cada día... arribas y empapas, cuando estás... te ven, te contemplan... creas de la nada, desde el ocho un aporte lleno de sensibilidad y lealtad para con todo aquello que te hizo madurar desde bien chico...

.... ese rincón, como los otros proyectos... son pequeños esbozos, trazas, rasgos que van cuajando tu personalidad, tu fondo... y ahí, desde ese nenúfar que fluye... por aguas... tranquilas, revueltas, poderosas... contempla, irradia y crea.

Que ese duende crea en tú rincón... el que tu corazón curte y crece de un modo arrebatador.

Casi nueve, ¡¡ Oh mi Capitán !!... Sugaaaaaaaaaar ¡!

Enhorabuena por tus pasos, son una gran sombra.

Sabes y sientes que siempre estaré contigo, a tu vera... viendo como cruzas la calle.... solo pero a la vera.

Un abrazo, cariño.









lunes, 11 de mayo de 2015

Love Seeds

Ícaro











Un día especial de mayo. Un catorce. Dos por delante y tres por detrás. El almanaque del abuelo. Un despertar más....en apariencia como otro día, ya tan especial como otro cualquiera. Esa es la grandeza de la humildad. Una maravilla en pie.

Ojeras de sentidos, agujetas en los recuerdos futuros, atracón de cucharitas y un panal con vistas a les Aigües. Todo colgado. Los cuadros tirados, las cortinas invisibles. Entra la luz hasta... deslumbrar. Las pinturas rendidas. Las sábanas a los pies del cactus, las ojeras sin cascos y los lóbulos enredados. Huele a ciruelas. A muchas ciruelas. A rojinegras cubas donde lo que se aroma recuerda que se pisa firme, sabroso, robusto... creciente. No puedo dejar de oler a ciruelas y a miel, a chorros de miel.

6 am o 7

Ducha fría en el cubil de Street Hot.

Las hormiguillas inquiriendo un tango a lo Bajofondo, o al proyecto de Gotan. Las abejas libando Featherstone de los Paper Kites, o silbando su uuuuu ooooo de Willow tree march . La vieja cafetera con esa maravilla de Pont  silbando, sabor a cuna a estas alturas, brutal... el taburete bien quieto y el tarro de Love Seeds, dos por delante, tres por detrás. Escanciado y untándose. Espolvoreando. Mordisco raudo, intenso. Ella con sus lecciones, él con su aprendizaje. El iCat insonoriza. Los besos tostándose, secándose. Los labios relamidos.

Desnudas las sombras juegan al escondite.







La pequeña lámpara de sal tibetana en la esquina al lado de Mr. SoundClound. El faro sin tierras movedizas. Sobre la roca de madera viva. La luz del deslumbre, poderosa hasta la última esquina, hasta el primer resquicio. La entrepierna melosa. Cualquier ángulo. Todo es poro. A corazón abierto.... bocados montaditos. Ambidiestros.

6.30 o 7.30

El secador no deja que Broncho se sacuda el tutututú. Son seiscientos y pico de segundos o un santiamén. El secador da a luz y los cabellos asaltan la toalla que cubre la nada pasajera. Maldita gracia. Suena la séptima alarma. O la octava. La novena.... Dos por delante, tres atrás. Y sus manos de guirnaldas agasajan una obra perfecta: esa belleza taciturna se distingue de perfil. Los Manpön, afrobeat condal, de bolo por el comedor. De liar, las palabras, las hebras, el tabaco, los lametazos. Ella acabándose. El emprendiendo.

7 o 8

La pituitaria se perfuma con la paz. Bastarda incongruencia.. ¿Eh....? Nahhh. Curtida. Trabajada. Aprehendida. De soñada a real. De perdida a plantada en el semillar. Voraz como la luz que juega con los últimos ósculos de este día especialmente cualquiera. O de la última madrugá embutida en el vergel de su vientre. Un pequeño espejo por mirilla. Un peplo por calcetines, una espalda erizada.... y un chorro maná de la fuente lustral... agua fría, mansa y salvaje, tierna y carnal...

Una nube de mimbre por montera. Un lazo sin cremallera. Un nudo desnudo. El índice tachado, el meñique se lo piensa....

Dos por delante, tres que vendrán.

7.30 o 8.30

Él, bajando de el noveno cielo. Mientras ella amasa la coliflor.. sotovocce musita un hasta luego. Después, tras las migas, las piedrecitas como llave maestra cerrarán el párnaso de esa guarida tan secreta con vistas a la nitidez, a la claridad, a lo diáfano, como espatarrante escaparate de sentidos y sentimientos boquiabiertos a la senda del párnaso.... no está tan arriba, caray.

Ni estaba tan lejos.

El ritual elíptico.

La ausencia febril. El vuelco del bandido latido. El acompasado síncope. El vacío dudoso. El agreste quizás.

El semillar se queda solo por un cuarto de día. O por media luna menguante. El sol cabestro.

Suena The mortal boy king.... Él ya no escucha esa delicia.... pero la tararea durante todo el camino, durante todo el santo día. Ella se enseña las palmas de las manos y pinta los pliegues de sus dedos... Juega con los dos corazones. Simetría.

Comienza otro día especial.

Antes eran  todos otros cualesquiera, quizás sembrar, regar, libar las Love Seeds.... creó una sombra con sabor a ciruela y textura a barquito de papel. A troquelar lo corriente en extraordinario... lo cotidiano en arte.

Little by little.... todo queda más cerca.

Tan dentro.

Que el aire se deja tocar, amar. Cruzar.

Y las simientes dan a luz.

Dos por delante, tres por detrás.

Love Seeds.





















Ícaro



                                          



Ícaro

Un viaje hacia el corazón








El compañero de la Mujer Salvaje



Hombres y mujeres se buscan a sí mismos, pero generalmente se distraen con placeres pasajeros y ciertas adicciones. A menudo olvidamos o ni siquiera llegamos a tener presente nuestros sueños y propósitos, nuestro camino espiritual. Nos distraemos, nos entretenemos con relaciones donde perdemos parte de nuestra consciencia, a veces durante demasiado tiempo. Descuidamos los alimentos del alma, aquello que verdaderamente nos nutre. El proceso de estar consciente de continuo sin sucumbir a las distracciones, adicciones y pseudorelaciones no es fácil. Necesitamos recordarlo una y otra vez para reconducirnos al sendero de la consciencia, comprometernos de verdad con nuestro proceso.

Es muy frecuente que las mujeres elijan hombres creyendo que podrán cambiarles con su amor, lo cual nunca sucede. Más bien se enganchan a una dinámica de rechazo y no aceptación que socava la relación. Otras veces sufren muertes lentas detrás de una esplendorosa fachada. Cuando una mujer se da cuenta de lo atrapada que está puede buscar una salida. Atrapada tanto por una fuerza exterior como por una interior, por ella misma. Lo peor es ser la propia “carcelera”, el asumir el desvalimiento y participar en la propia destrucción. Es un momento crítico en el que puede tomar la decisión de poner fin a esa situación, y para ello necesita conectar con su animus, con su energía masculina, una energía con movimiento y dirección que la ayudará a conseguir lo que se proponga.

Según la psicoanalista jungiana Clarissa Pinkola Estés, las mujeres deben esmerarse en elegir y relacionase con sus amigos o amantes. Muchas veces la mujer transfiere su fuerza y poder en nombre del amor, y esa clase de “amor” destruye la conexión con la fuerza femenina. Es preciso entonces recuperar aspectos que se habían depositado en el otro, como la fortaleza o la seguridad. Las mujeres deseamos un encuentro profundo e íntimo, y a menudo nos desgastamos y vaciamos de nosotras mismas. Nos entregamos al amor sin saber que para entregarse primero se ha de ser dueña de sí misma. La mujer necesita un amigo que también esté conectado con su corazón, que la respete profundamente, que preste apoyo a esa fuerza genuina femenina. Un verdadero amigo del alma.









La Mujer Salvaje desea un compañero que sea como ella, que se le pueda igualar. Según Pinkola Estés, si las mujeres quieren que los hombres las conozcan de verdad tienen que enseñarles un poco de sabiduría profunda. Muchas mujeres se han cansado de tratar de enseñar a hombres que no quieren aprender. Ahora bien, cuando ellos están dispuestos es el momento de revelarles porque su alma lo demanda.

Para ganarse el corazón salvaje de una mujer el compañero tiene que comprender la doble naturaleza de ella, sus dos polaridades, el masculino y el femenino, el animus y el ánima. Cuando una mujer desarrolla únicamente uno de las dos polaridades esta desequilibrada, lo que le impide el acceso a su fuerza interior.  Generalmente la mujer busca su parte masculina en el hombre, con lo cual deposita su fuerza y dirección lejos de ella. Ahora bien, esta doble naturaleza de las mujeres cuando están unidas en la conciencia y funcionan de manera integrada proporcionan un enorme poder.

Las mujeres desean encontrar un compañero que tenga la paciencia y el ingenio para comprender su naturaleza profunda. Una mujer que quiera que su compañero la conozca de verdad tiene que conseguir que él le pregunte: “¿Qué es lo que quieres?”, “¿Qué es lo que quiere tu yo profundo?”. Y si realmente se quieren conocer ella habrá de preguntarle a su vez lo mismo. El Hombre Salvaje, el amigo, compañero y amante más estimable es aquel que desea aprender.








El compañero de la Mujer Salvaje es el que posee tenacidad y paciencia espiritual, el que tiene voluntad para atisbar la naturaleza profunda de la mujer, el que regresa para comprender sin alejarse por aquello que le aparta de su propósito, el que no hacer uso de ese conocimiento para ejercer su poder sobre ella. Un hombre que capta su auténtica naturaleza, se deja sorprender, atemorizar y siente reverencia por lo que percibe y ve. Y permanece ahí, con ella. Porque amar el pacer es muy fácil, para amar verdaderamente se requiere de un “héroe” capaz de manejar su propio miedo.

Además, para crear un amor duradero ambos han de aceptar los ciclos Vida/Muerte/Vida e integrar la transformación en la relación, las sucesivas muertes y renacimientos, la infinidad de finales y comienzos que acontecen a lo largo de la relación. Hay que saber cuándo las cosas tienen que nacer y cuando hay que dejarlas morir. Dejar morir las falsas ilusiones, las expectativas, las fantasías de un amor agradable y romántico. Atravesar las diferentes fases eligiendo amar y permanecer al lado de alguien. Quedarse, cuando lo que se quiere es echar a correr. El Hombre y la Mujer Salvajes pueden conocer y compartir sus naturalezas instintivas con la confianza de que cualquier cosa que ocurra entre ellos será transformativa.

Es preciso comprender al otro y fortalecer la propia capacidad de amar. Amar a pesar de los miedos y las dudas, a pesar de las heridas y anteriores desengaños. Amar las heridas, carencias y partes “feas” del otro también, porque sin una tarea que suponga un reto no puede haber transformación. Es necesario un corazón dispuesto a morir y nacer, y a volver a morir y nacer una y otra vez. Un hombre que prefiera arriesgarse a explorar un territorio desconocido a permanecer en el seco y cómodo espacio conocido, a sabiendas de que aquello que teme es precisamente lo que le ayuda a sanar. Hay un guerrero espiritual en aquellos hombres que en su interior saben que quieren vivir, exponerse, entregarse, arriesgarse a abrir el corazón y amar. Un guerrero sabio que no tiene miedo a la muerte.

Un Hombre Salvaje es aquel que se atreve a curar sus heridas y disolver sus proyecciones, que se atreve a llorar su dolor y toma conciencia de cómo su existencia defensiva le ha protegido del amor. Un hombre que permita que se le rompa la coraza de su corazón y deje que brote un amor tan inmenso como el océano, que es lo que tiene para ofrecer a la mujer, para amarla plenamente, sin reservas. Cuando un hombre entrega su corazón se convierte en una fuerza asombrosa, se vuelve fértil; cuando integra su parte femenina intuitiva se vuelve inspirador. Al enfrentarse a la propia herida con compasión, al entregar su corazón el hombre lo gana todo, se completa. Ya no le teme a la fuerza salvaje de la mujer ni a los ciclos Vida/Muerte/Vida. Cuando integra su espíritu salvaje restituye su lugar de dignidad.

Algunas personas tienen el privilegio, después o mientras realizan un profundo trabajo interior, de crear un amor encarnado, hecho de pasión, confianza, afecto y compromiso. Una relación que se experimenta como una oportunidad de expandir el corazón y aprender a amar más profundamente. El otro es un buen amigo, alguien en quien confiar y ante quien desnudarse emocionalmente para mostrar las heridas y carencias sin temor. Una relación en la que comunicarse íntimamente, sin máscaras ni juegos defensivos. Al dejarse ver, al amarse de esta manera, al vivir una sexualidad sagrada se sanan mutuamente. En el compromiso de crecer juntos se transforman uno al otro y transforman su realidad. Sabiéndose seres completos en proceso de crecimiento se embarcan en un viaje de autoconocimiento en el que descubren en el compañero, en la compañera un “tesoro espiritual”. En la intimidad renuevan su amor mirándose a los ojos, aullando al unísono, dejándose conmover por el alma salvaje del otro. La relación es una vía espiritual para despertar a la totalidad de su Ser. Un vínculo así es una verdadera fuerza de la naturaleza.

A las mujeres que se desesperan al ver que pasa el tiempo y su compañero no aparece les digo: no desistas, sigue nutriendo tu día a día, ten fe, pídeselo al Universo y confía en que la vida lo traerá. Mientras tanto, conecta con tu instinto, vive, disfruta, crea, amate a tí misma, prepárate para abrirte al amor. Todo llega si de verdad creemos que nos lo merecemos. Ellos se están preparando, también.  

Como está escrito en Mujeres que corren con lobos: “Dicen que todo lo que nosotros estamos buscando nos busca a nosotros y que, si nos quedamos quietos, nos encontrará. Es algo que lleva mucho tiempo esperándonos. En cuanto llegue, no te muevas. Descansa. Ya verás lo que ocurre a continuación”.


Ascensión Belart
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