Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

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viernes, 4 de diciembre de 2015

Limerence

                                                                                                                 A los despertares itinerantes



Fotografías:  Ícaro



...Y bajo la lápida invisible.. un faro en la piedrecita que flota, supervive y anida en cada orilla perdida que el mar de la esperanza troba para dejarse mojar en la sequía, para empaparse en la frontera sin agacharse, ni rendirse. Adueñándose del aire, sin salpicar. Arrimándose, sin encogerse, ni poseerse. Naciendo agua para que muera la tierra yerma. Cruzamos el sendero infinito tras el charco de nuestras manos. Cuenco. Besorbo. Y el precipicio zenital nos sonríe cómplice, sosegado, fértil. Nos une el amor. Por supuesto, que nos une el amor como se entiende cuando da al nudo el ombligo del mundo, y será que cada lazo es ombligo en un mundo que deseamos que nazca en cuerpo y alma. Nos ofrecemos y encontramos sin la esperanza de unir la eternidad en plebiscito, lo liviano en frágil, lo cotidiano en desidia, el entramado en jaula, crece y roza. Curte. Aprehende. Lo que nos convierte en intangible invisibilidad y  lo emocional, lo coetáneo en trascendente.

Nos une el amor, y ahí, las escrituras no existen.
Ni las que se registran, ni las sagradas.

Ni las que el viento se llevará o la marea embarrará.

...y bajo aquella lápida crecen
 unas frescas y sencillas flores.

Su aroma es el perfume de la paz soñada.

De nuevo, empieza a llover.

Siempre es así. 


Ícaro ©




 







lunes, 20 de mayo de 2013

Música lunar





Fotografía: Marie H








¿Quién es el muerto en traje de bodas de este día?

La luna de la tarde: su campanada resquebraja el interior del día: resquebraja la luz: me resquebraja

La una: su lentísimo bronce
Hacía nosotros vuela la luna de la tarde: la paloma:

la paloma podrida de la tarde

Urde el tiempo la trama de su crimen
Fulge un escupitajo en la frente de la Virgen

Una mujer hermosa escupe escarabajos:
la luz amarga fermentó en la sombra.

Hombres de ojos cansados retornan a sus casas
Mujeres donde el filo de la madrugada cala profundamente
Niños en la garra del sueño
Muchachas con el cuello entre las fauces de la pesadilla

Dos rojísimas brasas queman la oscuridad:
son los ojos del príncipe del aire:

Mi enemigo.


No es posible tocar el corazón humano
sin mancharse de sangre.



Se ha secado en tu frente la corona de hiedra
Otra vez hay mar cruel
azul amargo
maligna transparencia

Se apagó el cristal rojo
El paraísop de la pasión fue desvastado
¿bailar desnudos en un cementerio?

Volvió el nocturno aullido
la loba condenada.

¿Con tan humanos pechos querías amantar la eternidad?

Qué deseo de hacer estallar mi corazón como una bolsa de papel

Qué ganas de arrojar sobre tanto verdor
un cubetazo de sangre caliente
que lo encienda todo.

Un rayo cruza la estancia silenciosa

"Afuera hay luz" Me digo:
pero ese rayo segará mi garganta.

Se fue la diosa
en su lugar quedó
tan sólo
una hermosa mujer hablando en prosa


Ella se va también


La hembra
ha retornado al rebaño de hembras.

Yo también me retiro

Atrás quedó la noche
el libro abierto
el pequeño jardín
donde amamos nueve horas sucesivas

Queda la cueva negra en que juramos
la fogata pequeña
que se encendió en su vientre.

Los nuevos ojos con que vió


Atrás queda la música que nunca pudimos escuchar
el tálamo

(y añado yo, el barro cuarteado....el silencio infiel)

Las voces del destino

Atrás quedan los ojos transparentes:
el pueblo
el agua
el ámbar
un manojo de días atados por la luz

Yo me voy
paso a paso
equilibrándome sobre la cuerda tensa de la tarde

Extraño fuego el de los ojos húmedos
la página se moja

cielo negro.

Me dijeron que no tendría jamás
la blanca imagen
enjoyada y desnuda
de la diosa
en mi cama

Que no existe

Dijeron por lo tanto y luego entonces
Dijeron si y sólo si

Pero yo dije no
y regrese hasta el lecho donde ella me esperaba
enjoyada y desnuda

Y le he contado todo
tal como ahora os lo susurro a vosotros.


Efraín Bartolomé.

"Música lunar, 1991".





jueves, 18 de abril de 2013

Mi pequeña sunshine

 
 
Fotografía: Kemal Kamil
 
 
 
Cuando estás ausente, tu figura se dilata hasta el punto de llenar el universo. Pasas
al estado fluido, que es el de los fantasmas. Cuando estás presente, tu figura se condensa;
alcanzas las concentraciones de los metales más pesados, del iridio, del mercurio. Muero de
ese peso, cuando me cae en el corazón.

Soledad. . . Yo no creo como ellos creen, no vivo como ellos viven, no amo como ellos
aman... Moriré como ellos mueren.

El alcohol desembriaga. Después de beber unos sorbitos de coñac, ya no pienso en ti. 

No hay nada que temer. He tocado fondo. No puedo caer más bajo que tu corazón

Un corazón es tal vez algo sucio. Pertenece a las tablas de anatomía y al mostrador
del carnicero. Yo prefiero tu cuerpo.

Nos rodea la atmósfera de Leysin, de Montana, de los sanatorios de alta montaña
acristalados como acuarios, gigantescas reservas donde continuamente acude a pescar la
Muerte. Los enfermos escupen confidencias sanguinolentas, intercambian bacilos,
comparan cuadros de temperatura, se instalan en una camaradería de peligros. ¿Quién
tiene más lesiones, tú o yo?

¿A dónde huir? Tú llenas el mundo. No puedo huir más que en ti.

Nos acordamos de nuestros sueños, pero no recordamos nuestro dormir. Tan sólo
dos veces penetré en esos fondos, surcados por las corrientes, en donde nuestros sueños
no son más que restos de un naufragio de realidades sumergidas. El otro día, borracha de
felicidad como uno se emborracha de aire al final de una larga carrera, me eché en la cama
a la manera del nadador que se lanza de espaldas, con los brazos en cruz: caí en un mar
azul. Adosada al abismo como una nadadora que hace el muerto, sostenida por la bolsa de
oxígeno de mis pulmones llenos de aire, emergí de aquel mar griego como una isla recién
nacida. Esta noche, borracha de dolor, me dejo caer en la cama con los gestos de una
ahogada que se abandona: cedo al sueño como a la asfixia. Las corrientes de recuerdos
persisten a través del embrutecimiento nocturno, me arrastran hacia una especie de lago
Asfaltita. No hay manera de hundirse en este agua saturada de sales, amarga como la
secreción de los pájaros. Floto como la momia en su asfalto, con la aprensión de un
despertar que será, todo lo más, un sobrevivir. El flujo y reflujo del sueño me hacen dar
vueltas, a pesar mío, en esta playa de batista. A cada momento, mis rodillas tropiezan con tu
recuerdo. El frío me despierta, como si me hubiera acostado con un muerto.

Soporto tus defectos. Uno se resigna a los defectos de Dios. Soporto tu ausencia. Uno
se resigna a la ausencia de Dios.

Lo único horrible es no servir para nada. Haz de mí lo que quieras, incluso una
pantalla, incluso un metal buen conductor.

Amar con los ojos cerrados es amar como un ciego. Amar con los ojos abiertos tal vez
sea amar como un loco: es aceptarlo todo apasionadamente. Yo te amo como una loca.

Se llega virgen a todos los acontecimientos de la vida. Tengo miedo de no saber cómo
arreglármelas con mi dolor.

Ardiendo con más fuegos... Animal cansado, un látigo de llamas me azota con fuerza
las espaldas. He hallado el verdadero sentido de las metáforas de los poetas. Me despierto
cada noche envuelta en el incendio de mi propia sangre.

Cuando vuelvo a verte, todo se torna límpido. Acepto sufrir.
 
 
Marguerite Yourcenar. 
 
 
 
 
 

miércoles, 6 de marzo de 2013

Al borde del agua


Fotografía: Marcin Sacha




La gente en su soledad

en su sueño de amor

o en su falta de amor

baja siempre

al borde del agua

por la noche

Su flujo apacigua el espíritu quebrado

torturado del hombre

Sus pensamientos se mezclan dulcemente

con la corriente

y abandonan el cuerpo

a la tranquilidad.

El agua es la gran amiga

del espíritu

su consoladora

la que aporta la paz



Fluir

fluir

fluir siempre

Arrojad un palo

y se va

arrastrado hacia las grandes entrañas

Arrojad un cadáver

y se va

arrastrado mar adentro

Arrojad vuestra pena

vuestro pesar

vuestro tormento

el agua arrastra todo

Nada más que fluyendo

sin fin ni tregua



El río jamás dice no

al hombre

Acepta todo

imparcialmente

con serenidad

Es el mantenedor del movimiento

Dice sí, sí, sí

todo el tiempo

Dice sí

incluso cuando se pierde en el mar

en torbellinos sin fin




Henry Miller







Es nuestro

Creación, Marcin Sacha






hay siempre ese espacio ahí
justo antes de que nos agarren
ese espacio
que nos relaja
nos deja respirar
digo
tirarte en la cama
pensando en nada
o digo
servirte un vaso de agua del
grifo
mientras tú te llenas de
nada
ese
espacio
amable y puro
es lo que vale
siglos de
existencia
digo
sólo rascarte el cuello
mientras miras por la ventana
una rama desnuda
ese espacio
ahí
antes de que nos agarren
nos asegura
que
cuando lo hagan
no lo tendrán
todo. 



Charles Bukowski