Amé en aquella mirada lo que había de sospecha. Y el miedo de las cosas tenía en aquel espejo la ilusión de disentir del futuro. Contacto: jrubaz@hotmail.com
Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.
Sacudir el cuerpo como lo haría un animal, pero quitándose de encima mucho más que el animal: el polvo que deja el pensamiento, las rigideces que enrolan a la muerte, las manchas del amor y de las lluvias sucias que caen de las cornisas y también de un cielo turbio, envenenado. Y quitarse de encima los andrajos del tiempo, las contraseñas de los cuartos grises, los moretones de la dicha, los restos pegajosos del banquete, las macabras serpentinas del dolor. Y en un día de calculados estremecimientos quitarse uno de encima hasta su sombra, hasta eso que llamamos uno mismo, hasta esos roces que llamamos los otros. Y otro día sacudirse de encima la eternidad desfigurada de la vida, como si fuera otra capa de polvo.