Amé en aquella mirada lo que había de sospecha. Y el miedo de las cosas tenía en aquel espejo la ilusión de disentir del futuro. Contacto: jrubaz@hotmail.com
Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.
Llamada vida Ponerse al margen asistir a un pan cantar un himno menoscabarse en vano abrogar voluntades refrendar cataclismos acompañar la soledad no negarse a las quimeras remansarse en el tornado ir de lo ceñido a lo vasto desde lo opaco a la centella de comisión al sueño libre ofrecerse a lo parco del día sin morir una hora tras otra volver a comenzar cada noche volar de lo distinto a lo idéntico admirar miradores y sótanos infligirse penarse concernirse estar en busca de alma diferida preparar un milagro entre la sombra y llamar vida a lo que sabe a muerte.
Ida Vitale
Fotografías tomadas por Hugo e Ícaro. Otoño '15. Guiño a una petición explícita vía paloma mensajera. Al dente. Casi, casi... crudito.
Hay una palabra que pertenece a un reino que me deja muda de horror.
No espantes nuestro mundo, no empujes con la palabra incauta nuestro barco para siempre al mar.
Temo después de tocar la palabra, nos volvamos demasiado puros. ¿Qué haríamos con nuestra vida pura? Deja al cielo tan sólo a la esperanza, con dedos trémulos sello tus labios, no la digas. Hace tanto tiempo que de miedo la escondo, que olvidé que la desconozco. Y, de ella hice mi secreto mortal.
Clarice Lispector
Ícaro
Ícaro
A mi no me importa que alguien me llore, cuando me llegue la muerte.
Lo que necesito es que alguien me ría mientras me llega la vida.
Gloria Fuertes
Ícaro
De un fulgor a otro
Quizás no se deba ir más lejos.
Aventurarse quizás apenas sea
desventurarse más,
alejarse un atroz infinito
del sueño al que accedemos
para irisar la vida,
como el juego de luces que encendía,
en la infancia,
el prisma de cristal,
el lago de tristeza, ciertas islas.
Sí, entre biseles citados los colores,
un fulgor anidaba sobre otro
-seda y deslumbramiento
el margen del espejo-
y aquello también era un espectro,
sabido, exacto.
Centelleos ajenos
en un mundo apagado.
Como un canto sin un cuerpo visible,
un reflejo del sol creaba
una cascada un río una floresta
entre paredes áridas.
Sí, no vayamos más lejos,
quedemos junto al pájaro humilde
que tiene nido entre la buganvilia
y de cerca vigila.
Más allá sé que empieza lo sórdido,
la codicia, el estrago.
Puede cambiar la vida sus ramas, como un árbol
cambia las suyas desde
el verde hasta el otoño.
Puede, pilar oscuro,
suplicio oscuro puede
recubrirse de frutos
como un mes de verano.
Ah puede también caer,
caer no sé hasta dónde,
como cae el poema,
o el amor en la noche,
hasta no sé qué fondo
duro y ciego y terrible,
tocando el agua madre
el manantial del miedo.
Cuando Ida Vitale (Montevideo, 1924) habla de sus
lecturas nunca olvida a la escritora sueca Selma Lagerlöf (la primera
mujer que obtuvo el premio Nobel en 1909), responsable de que a los
nueve años descubriera el placer de la lectura. «Fue por un cuento que
me dio a leer una profesora, 'El maravilloso viaje de Nils Holgersson'.
Cuando pienso en esos años las lecturas eran muy emocionantes. Todo era
un descubrimiento. Años después lo volví a leer y me di cuenta de que
muchos momentos del libro, muchos personajes, eran simbólicos. Como ese
águila que, de tanto estar enjaulada, cuando por fin se le abre la
puerta para que pueda volar es incapaz, porque se ha acostumbrado al
cautiverio. Pensé que en cierta forma era la historia de las mujeres
cuando empezaron a conseguir su independencia». Después vendrían Poe,
Dostoievsky o Tolstoi, y los 'Episodios Nacionales' de Galdós que leyó
al completo por consejo de otro de sus maestros José Bergamín.
Ida Vitale, con una larga y reconocida trayectoria
poética en su equipaje, está en España participando en el programa Poeta
en Residencia que organiza la Residencia de Estudiantes. Y ayer pasó
por Valladolid para participar en la apertura de las II Jornadas de la
Fundación de la Lengua, en las que, bajo el sugerente título de 'Lo que
me ofreció el mundo y lo que intenté hacer con ello', explicó que en la
vida y en la literatura nada surge de la nada, de cómo se parte de una
admiración y de cómo es ese proceso en el que un escritor tiene que
superar la edad susceptible a las influencias y elegir».
La autora de 'Palabra dada' o 'Parvo reino' hace honor a
su apellido y no muestra, ni en su aspecto ni en su conversación,
huellas de los ajetreados días que le han precedido: talleres de poesía,
encuentros con escritores, conferencias... Tampoco, como es tan
habitual, da muestras de impaciencia por una entrevista que se alarga
hasta el límite de la siguiente conferencia. Y es que detrás de cada
libro, hay una historia y parece que prefiere hablar de las obras
ajenas que de las suyas propias.
-En sus libros destaca una voz intensa ajena a la grandilocuencia que se hace patente en obras como 'Reducción del infinito'.
-Quizá sea una tendencia natural. Lo que más me gusta en
la música, por ejemplo, es lo que tiene menos notas. No me gustan tanto
las sinfonías, con todas las salvedades, claro está. Siempre preferiré
un concierto de cámara. Será porque la brevedad obliga a cuidar esos
pocos elementos. Siempre preferiré la música barroca a la romántica.
-Se considera una escritora esforzada, que corrige mucho, o deja que las cosas fluyan.
-No soy de las que se obligan. No me impongo un poema
diario. Claro que ahora estoy escribiendo una novela y eso implica otra
continuidad. Incluso desde el punto de vista físico: el hecho de
sentarse a la máquina y estar delante unas horas. Yo que siempre he
escrito lentamente, primero con la máquina y ahora con la computadora.
La poesía es distinta. A veces uno le tiene más amor a algo que salió
solo. Ese es el misterio de la poesía. Por qué uno escribe poesía. Por
qué se parte de algo que parece dictado o escrito por otra persona.
-En poesía es frecuente que el aliento se apague.
¿Se considera afortunada porque en su caso eso no haya ocurrido? Los
críticos hablan de cómo ha mantenido la intensidad.
-Debe de ser una cosa casi misteriosa de la naturaleza.
Cuantos escritores importantes y fundamentales tienen logros tempranos
pero luego o porque se mueren o simplemente no escriben más. Como el
caso extraño de Rulfo, con esas dos obras extraordinarias ('Pedro
Páramo' y 'El llano en llamas'), y luego durante toda la vida se hacían
bromas porque todo el mundo le preguntaba por qué no escribía otra
novela y él pare quitárselos de encima hablaba de una que estaba
escribiendo pero de la que jamás se supo nada. Y lo que escribió era
perfecto.
Y la conversación deriva hacia la dificultad de mantener
los logros cuando estos llegan pronto. Y cita el caso de Alessandro
Baricco, el autor de 'Seda'. Porque no todos pueden ser García Márquez:
«Él tiene una novela corta espléndida, 'El coronel no tiene quien le
escriba', que me parece la mejor. Y a la que no se le puede quitar nada
porque nada sobra. Pero él sí ha mantenido el nivel».
Lo que no se ve
Vitale, que también ha ejercido la crítica literaria y el
ensayo, era profesora de Literatura en su país natal cuando en 1973 la
dictadura militar la obligó al exilio. Se estableció en México entre
1974 y 1984 para trasladarse después a Austin (Texas) donde vive desde
1989. Reconoce que el exilio influyó inevitablemente en su obra.
«Sí. Tiene que estar ahí, y eso que yo no hago lo que se
llama poesía de la experiencia, aunque de alguna forma toda la poesía es
de la experiencia. Cómo si no. El exilio fue una catástrofe, pero luego
pude darme cuenta de que fue un favor que le debo a la vida. Porque
después del desarraigo, de lo que supone arrancarte de los amigos, de tu
entorno, tienes la oportunidad de encontrar otra gente, con otros
rasgos... Sobre todo porque Uruguay se había convertido en un sitio muy
cerrado. Ya no era el país que había recogido a los exiliados
españoles... Así que haber podido disfrutar de ese ensanchamiento ayuda a
la poesía... Aunque también es cierto que en la poesía uno escribe de
los déficits, de aquello de lo que carece, de ese árbol que veía en su
país y ahora echa de menos, o de ese pájaro que ya no ve... Ah! La luz
de Montevideo que es tan peculiar...».
Yo, todavía no conozco áquel lugar donde las monedas son de madera.
Cuentan los que vienen de allí, que en ese recóndito escondrijo las utilizan no para apagar, sino para darse calor.
Se reúnen alrededor de unos leños, en círculo y por las noches cuando el
frío aprieta, se entretienen en avivar el fuego, en compartir
vivencias, en reírse de sus sombras, mientras el espejo del prójimo les
refleja toda la veta de la franca mirada.
Cuentan que en ese lugar el trueque funde becerros de oro y que el tanto tienes se canjea por vales de palmas y palmeos.
Y aquí mientras, burbujas, máscaras, codicia, quieroynopuedo, fines que justifican los medios y los miedos se embadurnan oros de
baño para que sus goteras no pueden apagar la soledad de cada pequeño fuego. El humedal inmisericorde.
Cuentan que los que llegan acaban por volver antes que sus monedas se
empolven en el escaparate de acero de un mundo que gira entorno al astro
rey.....
....el sol funde al oro, y a todo ciego que del valor acuñe su existencia.
Ícaro
CAPÍTULO
DONDE AL FIN SE REVELA
QUIÉN FUI, QUIÉN SOY,
MI FINAL PARADERO,
QUIÉN ERES TÚ, QUIÉN FUISTE,
TU PARADERO PRÓXIMO,
EL RUMBO QUE LLEVAMOS,
EL VIENTO QUE SUFRIMOS,
Y DONDE SE DECLARA
EL LUGAR DEL TESORO,
LA FÓRMULA IRISADA
QUE CLARAMENTE
NOS EXPLICA EL MUNDO.
Estrofa del verso, Proteo O veraz es el cambio, el meduseo Proteo, lo amado y desamado sin maniatadas lógicas, la absurda zambullida en lo remoto y ciego, la senda del desastre que te ha tentado siempre a avanzar por lo oscuro de un nunca visto bosque de árboles inhumanos. La vida te ha ofrecido imprevistas derivas, el riesgo de excavar topo, túneles nuevos. Pero la luz acecha aun para lo enterrado. Insiste en dar con ella. Ida Vitale. Mella y Criba (2010)
No es casual lo que ocurre por azar: un fragmento de nada se protege del no ser, se entrecruza de signos, impulsos, síes y noes, atrasos y adelantos, trazos de geometría celeste, coordenadas veloces en el tiempo y algo ocurre. Lazos para nosotros pálidos, son obvios para lo que no vemos, y nosotros la ventana abierta desde donde la tela blanca vuela cubierta de diseños. Pero uno llama azar a su imaginación insuficiente.
Error calculado
Palabras de mar profundo a cada instante suben a morir por cientos, contaminados peces. Entre ellas no se auxilian, temen el riesgo, mueren. No saben lo que saben. Quien las ama y acoge ¿las libra del silencio que las pone entre olvido y magia encarcelada? ¿Juega con más peligro? Un soplo vaga por la tarde. Sigue la leve leva: que tu entusiasmo no se rinda al retenido canto.
"Treból y carmesí,
siempre y por siempre"
1969, Tommy James and the Shondells interpretan "Crimson and clover" escrita por Tommy James y Peter Lucia, versiones muchas... para mi, la mejor la de la maravillosa y prodigiosa Janis. Una canción que va para medio siglo más allá de un simple siempre....
Fortuna
Por años, disfrutar del error y de su enmienda, haber podido hablar, caminar libre, no existir mutilada, no entrar o sí en iglesias, leer, oír la música querida, ser en la noche un ser como en el día. No ser casada en un negocio, medida en cabras, sufrir gobierno de parientes o legal lapidación. No desfilar ya nunca y no admitir palabras que pongan en la sangre limaduras de hierro. Descubrir por ti misma otro ser no previsto en el puente de la mirada. Ser humano y mujer, ni más ni menos.
Si ciegas
Si cielo, si azul, si ciegas, bajo un sol de soles, silencio. Distantes nubes coloquiales fingen el arabesco imprevisible que la vida impone en tu vida. No anticipes más sueños, mira distante, ese pájaro alto, convexo, que busca otro límite, sombra.
Trueque
Las diez: pariente pobre del aguerrido mediodía. Entre las plantas brilla un ojo de vidrio o breve pájaro veneciano. Súbito nace lo diminuto o invisible, mínimas flores, brotes de hojas y aún el ácaro horrendo. Esto aquí. Quizás ahora un cuerpo culmine, mina de muerte, en el errátil universo. Sin órbita, nuestra imaginación trueca lo áureo por letras, letras por polvo, volar por lastre sordo, explosión por silencio sin canto.
Última noche de algún año
Después del día limpio, en la esperada noche subió, nítida en su único signo, la cohetería de júbilo uniforme. El pequeño destello rozó apenas las silenciosas alfombras de la noche antes de morir, como apartado, también él, de la distante fiesta. ¿Aspiraba a estar solo, tan seguro de sí? ¿Toda esperanza es mórbida?
"Cuadro..." Construimos el orden de la mesa, el follaje de la ilusión, un festín de luces y sombras, la apariencia del viaje en la inmovilidad. Tensamos un blanco campo para que en él esplendan las reverberaciones del pensamiento en torno del ícono naciente. Luego soltamos nuestros perros, azuzamos la cacería, la imagen serenísima, virtual, cae desgarrada. Ida Vitale
La palabra infinito es infinita, la palabra misterio es misteriosa. Ambas son infinitas, misteriosas. Sílaba a sílaba intentas convocarlas sin que una luz anuncie su dominio, una sombra señale a qué distancia de ellas está la opacidad en que te mueves. Van a algún punto del resplandor y anidan, cuando las dejas libres en el aire, esperando que un ala inexplicable te lleve hasta su vuelo. Ida Vitale
Jed Pearson
Ayer perdido en el infinito y ahora, en la parvada, en aquella cicatriz que cada vez que la sientes, que la notas, sin ser vista te hierve y te acurruca en el infinito de allende, como bandada de pájaros ícarianos que liban del sol la muerte más lenta pero, por supuesto, esperan que la estrecha vida arreste la última nube antes que encapotado, el cielo llueva sobre mojado...
Y la parvada, da bandazos, mientras el infinito se jacta de ser ayer, antes, nunca.... y el futuro un guiso de rayos de miel grandilocuente, un hilo de voz tullida, unas piernas de manos y unos dedos de ondulados cabellos lacios y grises... turbio paisaje: el infinito endemoniadamente arrastrándose por el plexo de las hormigax y el futuro anclado de las ancas de áquel que sin madre pare el mundo mañana. Que sólo pudo nacer dos veces. Ni una más.
¿Es más que su sabor el gusto a la vida...?
Es todo, el absoluto y el redomado; el perdido y el recordado.
Y se deja macerar, cocinar, en ebullición y al fundirse... se evapora.
Tan sólo queda el regusto, recalcitrante y agriamente caramelizado... incubando porqués y quizás, desmintiendo inercias y viejas costumbres, destrozando la luz del azul y el azul de su fuente. Manaban chorros de aire puro y escupía su alegría el esputo de lágrimas de dicha. Y ahora, mientras el infinito perdido anda vagando, el maldito recuerdo se enjaula en un laberinto dónde la salida queda eterna y la entrada... sólo es luciérnaga en las noches más cerdas, más perras, más sucias...
¿Es más que su aroma el gusto a la vida....?
Saberse perdido es una forma de encontrar respuesta a los silencios. Saberse en tierra, camas, labios y manos de hoyes y nuncas es un modo de reencontrar el silencio en el vacío. Saberse vacío, pozo del agujero y ranura, muesca de la hierba es un sollozo para que la sonrisa encuentre del silencio la forma de vida... Saberse sin estarse, saberse sin tocarse, saberse desalmado, inocuo... es estirpe de nostalgia y raza de zarzas en el camino... Saberse y no creer en el infinito, es decididamente, la certeza... de que la mar, la orilla y el faro... se quedaron tan lejos que las aguas son columnas de piedras madres y el padre el martillo que las vara....
¿Es más que su recuerdo el gusto a la vida....?
Era mi vida, toda ella. Y ahora, apenas unas horas de volver a tocar una pizca de infinito he comprendido que perdí para siempre todo lo que era pureza, nobleza, humildad y sapiencia. Compromiso. Es una horrenda sensación de orfandad espiritual.
Le susurro...mi vida entera.
Ya no quedan preguntas sin respuesta, ni emociones en los silencios. Ni nostalgia en los matices, ni siquiera una pizca de querencia por aquello que fundió dos vidas en un universo. Ser consciente de esa oquedad inflama las cicatrices y distorsiona la realidad. ¿ Alguien camina por el aire... o nada por tierras angostas...? Ya no lo sé...ni quiero.
Amaré de su recuerdo lo que la luz enamoró al azul. Y sabré caminar por donde el dolor y las cicatrices te recuerdan que por primera vez en vida comprendí el sentido de nuestra existencia:
El camino lo siembra, lo mima, nutre y protege.. el y al buen querer.
Y ese, cuando acaba, por acabado o inanimado no es más que el esfuerzo cotidiano por hacer felices, por luchar, por creer y sentir que el infinito es ayer.
Construimos el orden de la mesa,
el follaje de la ilusión,
un festín de luces y sombras,
la apariencia del viaje en la inmovilidad.
Tensamos un blanco campo
para que en él esplendan
las reverberaciones del pensamiento
en torno del icono naciente.
Luego soltamos nuestros perros,
azuzamos la cacería,
la imagen serenísima, virtual,
cae desgarrada.
[237]
Crees descubrir lo secreto
-donde lo oscuro compite
con el azar y repite
sus modelos en secreto-
tocando un cielo concreto
con manos de la ilusión.
Finge un eco ser canción
nueva, que canta un hermano
y aunque tu te crees sano
te preparan tu poción.
Últimamente devoro libros. Me zampo de aire y carnalidad flatulante lo que el espacio gravita en proporción a los charcos por metro cuadrado.
Bagatelas.
Últimamente garabateo y ensayo, escribo y enguruño; diseño y trazo lo que está escrito en lo no vivido y lo que está por escribir ya vivido.
La ley de la gravedad.
Todo lo que pesa, cae. Y todo lo que cae, pesa.
Como Jodorowsky en una noche de otoño, me arrimo, me restriego a las sombras de las esquinas y a las callejuelas de puertas oscuras, laberínticas, sin pestillo... ni mirilla... y cual Ícaro párvulo y sumido: descifro y me nazco. Osito, diría: me reinvento. Pero el caso es que me nazco en cada noche mecida de cunas insondables, de camastros turgentes y de bozales, collares ancestrales. Uno intenta olvidar lo que ya es. Uno intenta obviar lo que no dejará de sentir por mil vidas que le toque terciar. En definitiva, cuestión de genes y cojones, de fé y valores, de asunciones y defunciones. Comulgo de rodillas y en pie lamo, lacero, fornico cual añejo orgasmo místico la pleitesía de esa feminidad lasciva e impúdica. Le doy toda el agua que merecen los adoquines carnales. Es lo que hay.
Si tanto falta es que nada tuvimos.
En otoño, todo es voluble. Anaranjadamente voluble y gratificante. Al esplendor se le caen las hojas de lo rutilante, al calor las gotas del conticinio, al azul la luz del haz, al recogimiento le crecen canas y a la reflexión arrugas en las ganas.
En otoño, todo es más lento. Los días cortejan noches largas, al alba le turban las manos maniatadas y al paso la cuchara de madera le vierte pizquita de laurel húmedo. Cuentan que ese laurel romano fresco envenenaba y que seco condimenta. Deberemos remojarlo para según el guiso...
En otoño, todo es más cierto. La primavera exagera, el verano atolondra y el próximo invierno siempre amortaja.
Últimamente he aprendido a convivir con mi millón de defectos, taras e inconsciencias, a cohabitar con los impulsos y lo adusto. A aprender que este mundo se viste de pie, olvidando que la cabeza es el corazón de la mejor prenda: el alma. O es el alma.... ¿la mejor prenda de nuestra vida?.... ¿Corazón...?
Si tanto falta es que nada tuvimos.
De todo aquello que engullí desde que el último marzo me parió, destacó mi libro de cabecera, me he divorciado (será hasta que Ida vuelva querido Ferrer) de "Fámulo" y ahora Ida, la gran Ida Vitale acompaña mis albas más tercas, más cerdas, más tiernas, más secas o copiosas, las más tristesfelices, las más felicestristes.. "Reducción del Infinito".
Quid pro quo, Ida.
Tu me das cada noche un Nanit, y yo ahora te pontifico lacayamente lo que tú sentías allende los mares y cada gotanoche me serena y me deja dormir un poco más en paz. Gracias Ida.
Hoy dejaré dos pequeñitas:
Marzo marítimo mana fulgores.
Jugos súbitos entre las copas
brindan por el misterio
de este tiempo vacío de magia
pese a su bando de prodigioso,
prodigante otoño.
Nada, sino los modos del sueño,
habrá cambiado. Nada,
excepto los alivios del olvido.
Condiciones de luz y de desánimo.
Y no hay Madagascar incandescente.
[155]
y la preciosa
GOTAS
¿ Se hieren y funden ?
Acaban de dejar de ser la lluvia.
Traviesas en recreo,
gatitos de un reino transparente,
corren libres por vidrios y barandas,
umbrales de su limbo,
se siguen, se persiguen,
quizás van, de soledad a bodas,
a fundirse y amarse.
Trasueñan otra muerte.
[37]
"......Alguien por encima me mira con ojos tiernos....."