Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

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sábado, 28 de febrero de 2015

Cuando todo, y digo todo, se arreglaba con un abrazo



Borrador creado a finales de Octubre '14, ha llovido lo que tenía que llover. Y la primera cosecha es absolutamente preciosa, por lo laboriosa y fructífera. La semilla y el fruto, son sangre de su leche y leche de su sangre. Llega mi padre, Marzo, y con él, comienza el deshielo, a brotar azul destajo. Aunque fue un invierno tórrido, arpitano, nutriente y maravilloso. Un invierno singular: El sastre no tenía hambre y de sed un peplo de tiro largo lamió. Momentos insospechados y conocimiento allá dónde los sueños son cotidianidad, vida, pasión noble, humildad, ternura, coraje y lealtad. Gracias a quienes me dieron de beber, a quienes sacié su sed.
 
Willy Ronis



                                             

                                                       ".........Can you see me caving  in?....."





La piedad




1


Soy un hombre herido.
Y yo quisiera irme
y llegar finalmente,
piedad, a donde se escucha
al hombre que está sólo consigo.

No tengo más que soberbia y bondad.

Y me siento exiliado en medio de los hombres.

Mas por ellos estoy en pena.

¿No sería digno de volver a mí?

He poblado de nombres el silencio.

¿He hecho pedazos corazón y mente
para caer en servidumbre de palabras?
Reino sobre fantasmas.

Hojas secas,
alma llevada aquí y allá...,

No, odio el viento y su voz
de bestia inmemorable.

Dios, ¿aquéllos que te imploran
no te conocen más que de nombre?

Me has arrojado de la vida:
¿me arrojarás de la muerte?

Quizá el hombre también es indigno de esperanza.

¿Hasta la fuente del remordimiento está seca?

El pecado, qué importa
si ya no conduce a la pureza.

La carne apenas recuerda
que tuvo fuerza una vez.

Loca y gastada está el alma.

Dios mira nuestra debilidad.

Queremos una certeza.

¿Ya ni siquiera te ríes de nosotros?

Compadécenos entonces, crueldad.

No puedo seguir amurallado
en el deseo sin amor .

Muéstranos una huella de justicia.

Tu ley, ¿cuál es?

Fulmina mis pobres emociones,
libérame de la inquietud.
Estoy cansado de gritar sin voz.











                                                                                 "....Trapped in a prism
                                                                                 In a prism of light
                                                                                 Alone in the darkness
                                                                                 Darkness of white
                                                                                 We fell in love
                                                                                 Alone on a stage
                                                                                 In the reflective age....."








2


Carne melancólica
donde una vez pululó la alegría,
ojos entreabiertos del despertar cansado,
¿ves tú, alma demasiado madura,
lo que seré caído en la tierra?

Está en los vivos el camino de los difuntos,

nosotros somos una riada de sombras,

y ellas el grano que explota en el sueño,

de ellas es la lejanía que nos queda
y de ellas la sombra que da peso a los nombres.

La esperanza de una gran sombra
¿sólo es esto nuestra suerte?

¿Y no serías tú más que un sueño, Dios?

Temerarios, por lo menos un sueño
queremos que sea semejante a ti.

Es parto de la locura más clara.

No tiembla en nubes de ramas
como pájaros de la madrugada
al borde de los párpados.

En nosotros está y languidece, llaga misteriosa





Willy Ronis


 



3

La luz que nos aguija
es un hilo cada vez más sutil.
¿Sólo deslumbras matando?
Dáme esta alegría suprema.







 



4

El hombre, monótono universo,
cree acrecentar sus bienes,
y de sus manos febriles
no salen, sin fin, más que límites.

Pegado al vacío,
a su hilo de araña,

no teme ni seduce
más que a su propio grito.

Evita el desgaste haciendo tumbas,
y para pensarte, Eterno,
no tiene más que blasfemias.





Giuseppe Ungaretti








Willy Ronis



"...Sí, la libertad es mía y se como me siento, es una nueva alba, es un nuevo dia, es una nueva vida para mí y me siento bien."

miércoles, 4 de febrero de 2015

Willy Ronis. Cuando el adoquín es la alfombra de la memoria



El trapicheo en el mercado de las pulgas parisino, gente corriente en cualquier calle, un niño corriendo con una barra de pan bajo el brazo, unos enamorados, personas contemplando un desfile. También el desnudo amoroso de su mujer, capaz por sí solo de reflejar el espíritu y la idiosincrasia de un lugar como Provenza, y las huelgas, las manifestaciones, los guiños urbanos, las prendas turbadas, los retratos "Smoke"... la vida misma.













En esencia, esto fue el objetivo de Willy Ronis, fotógrafo parisino que falleció el pasado 12 de septiembre a los 99 años de edad. Noticia que no ha despertado excesivo eco en los medios nacionales, a pesar de que hablamos de uno de los grandes de la imagen.


Enorme exponente de la imagen en el período que siguió a la Segunda Guerra Mundial, la considerada Edad de Oro de la fotografía, Willy Ronis fue uno de sus más importantes artífices. No es lugar aquí de dar minuciosa cuenta de la vida de este artista, la web redunda en ello, mejor situar la figura de este hijo de un refugiado judío ucraniano y una profesora de piano lituana, que comenzó a trabajar en el estudio fotográfico de su padre en Montmartre.

Durante un tiempo se dedicó a retratos de rostros, bautizos, bodas y cosas así, pero pronto pasó al que sería su territorio favorito: las calles y los espacios abiertos. Allí se convertiría en el adalid de la fotografía humanista, junto con su colega, el también parisino Robert Doisneau.

Considerados ambos con Henri Cartier Bresson el gran trío de la fotografía francesa de aquellos tiempos, junto con Brasai e Izis, protagonizaron Cinco fotógrafos franceses, exposición organizada por el MoMA de Nueva York en el temprano 1953, que le supuso reconocimiento universal.

«Nunca hice una mala foto», señaló en una entrevista concedida a The Associates Press, en alusión a su manera positiva de afrontar el trabajo: «Jamás he querido hacer fotos de gente haciendo el ridículo. Siempre tuve mucho respeto hacia los que he fotografiado».

Conocido por su capacidad para atrapar momentos espontáneos, las calles de París fueron su terreno de juego predilecto y en esta ciudad vivió toda su vida, excepto un periodo de 12 años en que se trasladó a trabajar al sur de Francia. Él mismo reconoció haber tenido sólo tres cámaras a lo largo de su dilatada carrera, entre 1937 y 2000, cuando por causa de una invalidez que le impedía sujetar el aparato dejó de hacer fotos, consagrándose a la enseñanza y divulgación de su oficio.Admitía el maestro que, en efecto, no habían sido demasiadas, concluyendo que aquello carecía de importancia, puesto que «es el fotógrafo el que hace la foto, no el aparato».

Cronista de la sociedad de la posguerra y poeta de la vida sencilla y alegre, como ha reconocido el presidente francés Nicolás Sarkozy, sobre todo, él mismo lo decía en repetidas ocasiones, Ronis fue un fotógrafo de lo cotidiano. «Las emociones más fuertes no sólo están en el Partenón. Se pueden encontrar en la sonrisa de un niño o en el rostro de una mujer enamorada», señalaba en alusión a su manera de entender la fotografía.

Hasta que el alquitrán Ronis, se convierta en murciélago.