Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

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jueves, 22 de octubre de 2015

Todos somos "Uno". Incendies: mientras arden los sueños, la vida humeante los reta


Dariusz Klimzak











Me desperté en el traqueteo.

Bye Bye Horses. Insaciable e incendiario tarareo. Ducha gélida. Las seis de la madrugá. Y el tren llega a Viena.

Me dormí en el laurel de tus pliegues, en las pestañas atravesadas dónde los párpados no conceden milagros.

Bang.

Ni suite prepucial.. Cuna de porcelana. Sigiloso crujir de madera. Pasos en pie de paz.

Ni alcoba empolvada. La caja de cerillas entre las manecillas del primer café del alba. Mechón almizcle.

Bannnng. Baaaaaaang.

Ni prenda ciega. Ni desnudez ámbar. Témporas y pezones, umbilical nexo entre el ogasmo orgíastico, orgasmo de paz y orgasmo de humanidad hasta las trancas. Ancas de nalga y nuca de almohada. Despilfarro de caricias "irreversibles" mientras la alacena de la miel entreabre las dos sienes de tus posaderas. Piedra fundamental. Angular.

Blanca, roja y gris. Pudiente amalgama de fluídos y mador.

Ni pelambrera pélvica. El lazo del nudo desató el pijama rojizo, los rizos envalentonados en la parsimonia de la luz ámbar del telar. Jam session y "Nocturne" de ultratumba calza las medias sin bragas, la vulva de escape.

Once e Incendies.

Santolalla y la mecha, el mechón. Pooor favooor, que locura de felicidad, que trance más sacro.


Vladim Ghirda





Quería sopa y me diste la cuchara de madera. Dos tazas. Y un tazo.

¡Qué arda Troya! y resucite....  la piedrecita de Belverede...

Hoy sabías que ponerte y te pusiste, como siempre, feliz. Sin pedir, de corazón, de dónde nacen las buenas intenciones y los buenos sentimientos.

Hoy no sabía dónde nacer y me acunaste otorgándome la leche sacra del calostro.

¡ Hoy no sabré contar hasta las nueve. Pero si hay diez, pardiez !

Se crujió el vinilo rayado de Donny Hathaway.... "A song....for you".

Y mientras mi sangre recorre los guijarros de Schönbrunn... el recuerdo, el atroz recuerdo, el acongojante recuerdo de ayer.... hará que Pulgarcito rompa espejos como migas, y alce el vuelo como consuelo y consolador de fastos para jolgorio de nuestras sonrisas.

La pléyade de sopas de ganso. Plumón.

Coffe & cigarettes....y ahí, hay, ahí, hay, habrá ahí.... un buffalo de trufas rojas. Nísssssssssssscalos.

Borracho de dicha.

Exausto de proverbios, me como al pluscuamperfecto, para que la imperfección pretérita escuda a Sodoma de las garzas de tus zurrapas....y amortajado, olvidado, primitivo y neolítico las molduras de las cortinas juegan al escondite con los rieles de todos los labios...

Bang. Bang.

Ya ves, el menú diario era de gases nobles, de Marqueses de "Sade" (By your...side).

Contrarréplica.

Te adelantaste a mi traspiés y me cubriste de gloria...de aquella mirada que por venir me viste de fe y esperanza cada seis menos cuarto.


Y ahora hilvanando este desaguisado yo me pregunto:

¿Los lazos visten a los nudos de la cepa de los labios?
¿Los lazos desvisten el frenesí a tanto deseo envuelto en tez de celofán?
O por fin....
¿Los lazos son el devaneo de un techo estrellado dónde un nudo es aquella losa que el persianero engrasa para deleite del chirriar....?
¿No me dirás que el vino estaba de rechupete?
Se fue. Evaporose. Canalla.
Y aquí yacemos.... con el traje de la sonrisa invisible.
Así sea. Sea así.
Parece mentira pero todo crece, tan tierna como pausadamente. Viena está a un paso. Y el revival de los sentidos emocionando al tapete de los sentimientos.

Las manos sobre la mesa.


Por Diox........

Bang. Bang. Baaaaaaaaaang.

Llega Noviembre y lloverá, sabe Diox que así será.

Bye, bye a aquellos caballos que del ayer ya me redimieron.

Ladran y perrean, luego...

...con tan sólo olerte, presagiarte, rozarte....














...



jueves, 16 de mayo de 2013

Basta con caminar para pararse y crecer

FotogafÍa: Kemal Kamil




Y ahí, en medio de la mentira y de la verdad, estaba yo, ingenuo, crédulo e incauto; pensando que la palabra es el espejo del pensamiento; que el gesto, un signo de puntuación. Sí, ahí estaba. Las formas de la vida corrían más que mi razón y necesitaba horas para darme cuenta de lo que se escondía tras ellas. Fue entonces cuando descubrí esa otra lengua sin palabras, signos de puntuación ni cortinas, esa lengua como la muerte bajo la que nada se puede ocultar ni los cuerpos, las osamentas ni el alma: el sexo.