Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

Mi foto
Instagram: icaro_1969
Mostrando entradas con la etiqueta Jarabe de palo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jarabe de palo. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de agosto de 2018

Desde Roma con Amor


Insieme. Sempre



Foro Troiano. Roma, Italia
Hoy, sobre mediodía. Ícaro©






La belleza solo se encuentra tras el trabajo, la lucha y la constancia. En ella nace su majestuosidad y en si misma se alcanza su mayor logro: la invisibilidad que la eterniza.

La belleza es el acto más puro de un reflejo humilde... no se deja ver, ni deslumbrar; ni se pavonea o jacta. No se encasilla, ni cuantifica. La confunden casi todos con la simetría, las formas, los cánones o la histriónica exclamación.

Es coja, manca, ciega, desmembrada, destartalada y casi contranatura, inviolable.

La belleza, la jodida y béndita belleza es un estado de ánimo que emerge de la satisfacción de la mano de los pasos y de las manos, siempre, de un gran paso.

Casi nadie la ve, porque ella ni se deja, ni se muestra. Sólo se siente en el más recóndito rincón del cielo íntimo e ingobernable de cada uno de nosotros.

Ícaro©












lunes, 27 de agosto de 2012

Palabras


Fotografía: Someone Else




"Están llenas de ecos, de memorias, de asociaciones. Han estado por todas partes: en los labios de la gente, en las calles, en sus casas, en los campos, por tantos siglos.
(...) Son la más salvaje, libre, la más irresponsable, la más inenseñable de todas las cosas. Por supuesto, puedes atraparlas y distribuirlas y colocarlas en orden alfabético en los diccionarios. Pero las palabras no viven en diccionarios. Viven en la mente.

(...) Son altamente sensibles, y fácilmente se incomodan y apenan. No les gusta que se discuta su pureza o impureza. Son muy democráticas, también. Piensan que una palabra es tan buena como la otra, y las palabras mal educadas tan buenas como las educadas, y las incultas tan buenas como las cultas: no hay rangos ni títulos en su sociedad. Tampoco les gusta ser examinadas por separado. Se pasean juntas, en enunciados, en párrafos - a veces en páginas enteras a la vez. 
Odian ser útiles, odian hacer dinero, odian que se les den lecciones en público. En pocas palabras, odian cualquier cosa que les estampe un significado o las confine a una actitud, pues su naturaleza es cambiar."






Virginia Woolf