Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

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martes, 16 de octubre de 2012

Satori en Paris

... La gente ...





"Y cuando digo 'La Gente' no me refiero a esa masa inventada por los libros de textos y que en la Universidad de Columbia me enseñaron a llamar 'Proletariado' y que han rebautizado ahora como 'Desencantados que viven en guetos sin oficio ni beneficio' o, como dicen en Inglaterra, Mods and Rods (zurullos). Y yo digo que la gente es lo primero, y lo segundo, y lo tercero, y lo cuarto, y lo quinto y lo sexto y lo séptimo y lo octavo y lo noveno y lo décimo y lo undécimo y lo duodécimo en una parada de taxis, y si alguien osa molestar a esa gente, podría encontrarse con el filo de una hoja de hierba rebanándole la próstata"



Jack Kerouac







jueves, 11 de octubre de 2012

Es verdad, no es un cuento

Fotografía: Chuck Turner



Es verdad, no es un cuento;
hay un Ángel Guardián
que te toma y te lleva como el viento
y con los niños va por donde van.

Tiene cabellos suaves
que van en la venteada,
ojos dulces y graves
que te sosiegan con una mirada
y matan miedos dando claridad.
(No es un cuento, es verdad.)

Él tiene cuerpo, manos y pies de alas
y las seis alas vuelan o resbalan,
las seis te llevan de su aire batido
y lo mismo te llevan de dormido.

Hace más dulce la pulpa madura
que entre tus labios golosos estrujas;
rompe a la nuez su taimada envoltura
y es quien te libra de gnomos y brujas.

Es quien te ayuda a que cortes las rosas,
que están sentadas en trampas de espinas,
el que te pasa las aguas mañosas
y el que te sube las cuestas más pinas.

Y aunque camine contigo apareado,
como la guinda y la guinda bermeja,
cuando su seña te pone el pecado
recoge tu alma y el cuerpo te deja.

Es verdad, no es un cuento:
hay un Ángel Guardián
que te toma y te lleva como el viento
y con los niños va por donde van.


Gabriela Mistral, El Ángel Guardián





Wilco



Fotografía: Agoes SK





















miércoles, 10 de octubre de 2012

Antes de que te lo enseñen por ahí

Fotografía: Jan Peter





Antes de que te lo enseñen por ahí
te lo voy a explicar yo
-me dijo-
mientras abría mi cama.
Ya no recuerdo cuantos años tenía entonces,
si era joven o vieja.
Sólo recuerdo el asco
arrastrándose dedo tras dedo
por las manos de todos los hombres
-por mis propias manos-
Por favor, pasen sin tocar, pasen pasen.

Hasta que un día encerré el dolor en un frasco
le puse al asco tu cara
y cerré la tapa.
Cuando abrí los ojos habías desaparecido
y por fin pude besar
los ansiolíticos dedos de mi amante.

(Bella Durmiente. Hiperión ediciones, 2004.)

Miriam Reyes



Bajo el peso de la ley (1986)

En cuanto al amor.....

Detalle de la creación de Bernini, "El rapto de Proserpina"





"En cuanto al amor, ya no había que contar con él: yo era sin duda uno de los últimos hombres de mi generación que se quería a sí mismo lo bastante poco como para ser capaz de amar a otra persona, aunque sólo fuera así en raras ocasiones, exactamente dos veces en mi vida. No había amor en la libertad individual, en la independencia, era pura y simplemente mentira, y una de las más burdas que se puedan imaginar: sólo hay amor en el deseo de aniquilación, de fusión, de desaparición individual, en una especie, como se decía antaño, de sentimiento oceánico, en algo que de todas maneras, al menos en un futuro próximo, estaba condenado."

La posibilidad de una isla. Michel Houellebecq







Bernini, "El rapto de Proserpina"



"Alguien habrá acercado su mejilla
a una almohada usada por mí para recordar
el roce de mi piel?

Alguien habrá permanecido despierto
hasta la alta noche
para seguir amando con su mirada
mi egoísmo dormido?

Alguien habrá caminado por una calle desierta
de un país lejano murmurando mi nombre
llamándome?

Alguien habrá serenado su corazón
apretando contra su rostro
pequeñas ropas mías?

Alguien habrá preferido mi muerte
antes que verme
en brazos de otra persona?

Alguien habrá gozado
entrando al baño después de mí,
con el vapor,
la temperatura y los perfumes
de mi intimidad?

Alguien habrá deseado caer en el sueño
con mi sexo anclado en su
cuerpo?

O solamente yo
amé de esa manera? "


El libro del mal amor. José Sbarra









viernes, 5 de octubre de 2012

Angostura

Stuart Ruel


Mishima, en sus Confesiones de una máscara, escribió: “… Aquel día, en el instante en que mi vista se posó en el cuadro, todo mi ser se estremeció de pagano goce. Se me levantó la sangre y se me hincharon las ingles como impulsadas por la ira. Aquella parte monstruosa de mi ser que estaba a punto de estallar esperó que la utilizara, con un ardor sin precedentes, acusándome por mi ignorancia, jadeando indignada. Mis manos, de forma totalmente inconsciente, iniciaron unos movimientos que nadie les había enseñado. Sentí que algo secreto y radiante se elevaba, con paso rápido, para atacarme desde dentro de mí. De repente estalló y trajo consigo una cegadora embriaguez. […] Ésa fue mi primera eyaculación. Y también el principio, torpe y totalmente imprevisto, de mi “vicio”.

...

Y así, mientras él le descordaba los lazos a los nudos.

Desnudando a la máscara por las orejeras. Y a los ojos de sus pestañas.

..Aquel día, cuando el "uno" se engalanó de bermellón esplendor, de angostura acre y resinosa... el vicio se adormiló entre el muérdago del espanto y la hiedra lúgubre.

Desde el "Borrás", la estampa resultó ser primorosa. mi ignorancia, mi supino desconocimiento se han adornado de lealtad y fidelidad inquietante, sin tirabuzones... tan sólo de aquello que hasta hace cuarenta y dos marzos no supe desbaratar. Resulta revelador, nacemos para amar y nos consumimos en el intento, restaña agotador y locuaz, mi último descubrimiento agnóstico es que sin tocar se puede gozar hasta las trancas y desde ellas las trampas ni llevan máscara, ni se dejan rozar, ni quieren varar. El verdadero goce es el roce del silencio con el placer de su vientre.

Todo resulta inquietante y creciente cuando dejamos que se abra la fé de par a impar.

Y así, mientras ella le descordaba los nudos, los lazos crecían.










Descubriendo a Vitín Cortezo



Foto © Museo Nacional del Teatro de Almagro




"Amigos: Víctor Cortezo" de Luis Cernuda

Lo bueno, si breve, bueno dos veces.
¿Es cierto? Tal vez. Pero no siempre.
Una vez en tu vida cierto fuera:
Una amistad breve y dichosa,
Tan breve y tan dichosa
Como, al lado del mar, trago de aire salado,
Como el blancor que brota la rama del peral en junio.

Bastante más de veinte años hace ahora.
Ocurrió en un solsticio de verano,
Cuando en su tierra y en la tuya
(V. C., tu amigo, es uno de esos españoles admirables
Compensando que tan poco admirables sean los otros)
Otra guerra civil os suicidaba.

Bienhumorado, sólo su pronta risa
Y simpatía generosa,
Firmes, constantes siempre
(Espadas bien templadas
Que para el juego deportivo sirven
Igual que en la defensa),
Para ti transformaron e hicieron tolerables
Esos odiosos días.

A diario, en el hotelucho
En que ambos parabais,
Oías a medianoche
El ascensor, subiendo
Al piso donde algún sacripante del Partido
Subía a por nueva víctima.

Él mismo, una mañana
No se hallaba en su cuarto
De donde le llevaron cuando la madrugada
Peregrinaste en su busca
Delegaciones, oficinas innúmeras,
Desesperando por su vida,
Sujeta, como todas las vuestras,
A aquella muerte entonces
Más que ordinariamente perentoria.

Y lo encontraste luego vivo,
De regreso en su cuarto,
Saludándote con un dicho risueño,
Uno de aquellos que solía
Regalarte, precioso
Entre tanta desolación, temores tantos.
Un polizonte desde entonces,
A espera abajo, en el vestíbulo,
Seguir solía afuera vuestros pasos.

Cuán fácilmente tú aceptabas
El don de su amistad, su compañía,
Sin maravillarte ante ellas,
Como lo milagrosamente natural se acepta, sin asombro.
Hoy, cuando el tiempo ha pasado, lo recuerdas,
Percibiendo el asombro entonces no sentido.

Por eso le das gracias y disculpas.
Cómo el recuerdo afectuoso
Hacia el amigo ausente o ido
Bien raro es que tarde vaya
A lo pasado. Éste tuyo de ahora
Esperas que compense,
Para él, tu silencio de entonces.

«Gracias, amigo», dices. «Bien te vaya
Donde quiera que estés y te acompañe
Dios, si es que quiere».
Que tu recuerdo siempre le sonría,
Tan lejos tú, a este amigo que ahora
Escribe para ti, tardíamente, estas palabras.
Poema 31 de Desolación de la Quimera

De izquierda a derecha, Víctor María Cortezo, Blanca Pelegrín, Luis Cernuda, María del Carmen García Lasgoity, Manuel Altolaguirre y María del Carmen Antón en los días del estreno de Mariana Pineda, de Federico García Lorca, verano de 1937 (Walter Reuters)



Víctor María Cortezo (Madrid, 1908‐1978) pintor, ilustrador, figurinista y escenógrafo. "Vitín", fue el nombre bajo el que se le conoció en el medio teatral, estuvo siempre seducido por los ilustradores tardomodernistas y los dibujantes de Vogue, Harperʹs Bazaar o Vanity Fair.
"Nací el 10 de junio de 1908. Mi padre, médico; mi abuelo, el famoso doctor Cortezo, con monumento en el Retiro, calle en Madrid y Toisón de Oro impuesto por Alfonso XIII. En el Paseo de Recoletos, 18; abajo la representación de automóviles de Dion Boutton. Desde el mirador, veíamos los desfiles, el entierro del general Polavieja, las nevadas y sobre todo, los carnavales".

De formación autodidacta comenzó a dedicarse a la pintura y el dibujo, junto a su amigo Luis López Escoriaza. En 1931 expone sus primeras obras en la sala "El Heraldo" de Madrid. Allí conoció a Federico García Lorca, Adolfo Salazar, Luis Escobar y Carlos Morla.Poco después viajó por toda Europa y conoció lo que estaba sucediendo fuera de nuestras fronteras, desde el surrealismo francés hasta el expresionismo alemán.

Perteneciente a la colección privada de Emilio Sanz de Soto

En París vivió el ambiente decadente y bohemio de los primeros años treinta, estudió con Paul Collin y conoció a numerosos artistas como a su amigo y protector Bob Gesinus, discípulo de Kokoschka, a Jean Cocteau, Nicolás Evreinov y Natalia Gontscharowa. Después visitó la Selva Negra, Florencia, Roma, Düsseldorf y Holanda. 

"Creo que todos respiraron en mi casa  porque yo empezaba a ser un problema con mis excentricidades. Me sentía surrealista más en mi conducta que en mis obras. Mi abuelo aprobó la decisión".

En 1936 regresa a España, expone sus pinturas en la Biblioteca Nacional de Madrid y publica un libro de dibujos y poemas, El tímido, cuya edición dirigió Luis Cernuda. Su primera incursión en el mundo teatral fue Mariana Pineda de Federico García Lorca, dirigida por Manuel Altolaguirre para el II Congreso de Intelectuales y Escritores Antifascistas celebrado en Valencia en 1937. A partir de este momento su actividad como escenógrafo y figurinista fue intensa e ininterrumpida.
"El teatro fue siempre, como el resto de las artes, revisión y resumen, y como se han de montar obras clásicas, que del reciente futurismo, que del actual realismo, bueno es que, para cada una, se levante la puesta en escena que requiera y tal y como pueden hacerlo hoy artistas especializados".

Participó como escenógrafo y figurinista en más de 170 montajes, de los cuales unos 155 eran obras de teatro y el resto se repartirían entre óperas, zarzuelas, espectáculos de revista o de baile.





"El figurinista o el escenógrafo serán como un melómano que pudiera expresar plásticamente sus sensaciones".

Los directores con los que más trabajó fueron: Luis Escobar y Huberto Pérez de la Ossa, en la década de los cuarenta: La cena del Rey Baltasar, de Calderón (1939),La herida del tiempo, de Priestley (1942), La voz amada, de Rothe (1943), Nuestra Ciudad,de Wilder (1944), Plaza de Oriente (1947) e Historia de una casa (1949), de Calvo Sotelo,entre otras.
"Yo personalmente aporté a la escenografía nacional, el mimbre, de tradición artesana muy esmerada, que por primera vez utilicé en "El baile de los ladrones"…




En los años cincuenta del siglo XX colaboró con José Tamayo en obras como El pleito matrimonial del Alma y el Cuerpo, de Calderón (1955), Seis personajes en busca deautor, de Pirandello (1955), Tyestes, de Séneca (1956), Las brujas de Salem (1956), Gigi,de Colette (1959), El baile de los ladrones, de Anouilh (1960), etcétera. También con José Luis Alonso, Miguel Narros, Cayetano Luca de Tena, Gustavo Pérez Puig, José Osuna y Ángel Fernández Montesinos en los años sesenta y setenta: El jardín de los cerezos, de Chéjov (1960), Anatol, de Schnitzler (1961), La loca de Chaillot, de Giraudoux (1962), Peter Pan, de Barrie (1963), La feria del come y calla, de Mañas (1964), Madre Coraje y sus hijos, de Brecht (1966), Las mujeres sabias, de Molière (1967), o La detonación, de Buero Vallejo (1977).







Víctor María Cortezo es, sin ninguna duda, el escenógrafo y figurinista que más veces ha colaborado en el Teatro María Guerrero y en el Teatro Español. Sus trabajos fueron siempre elogiados por la crítica teatral resaltando su buen gusto, elegancia y genialidad. De él ha dicho Francisco Nieva: "El teatro fue su vida y no su estrategia para vivir, y se rió de quienes solo veían en él al figurinista... Casi no se sabía ni quería saberse que muchas noches de teatro le debían todo su prestigio visual, que habían sido imaginadas por él en su totalidad".

Texto perteneciente a la Semblanza biográfica editada por el CDN con motivo de la exposición dedicada a la obra de Vitín Cortezo, que tuvo lugar entre el 11 de mayo y el 16 de junio en el Teatro Valle Inclán de Madrid.