Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

Mi foto
Instagram: icaro_1969

sábado, 28 de febrero de 2015

¡ ¡¿¿ ...Mmmme pides una fotografía, cuándo esto es una película... ??!!

Henri Cartier-Bresson




El paseo del vientre en Estocolmo, el nudo del grifo, la pomada del licor de los besos robados y las pinzas de la ropa invisible.

El ajedrez en los railes.

Tanto monta, monta tanto.....

Las toallas en la sartén.

La mistela de bechamel.

Y el suflé on the rocks.

....Parece mentira, pero sólo parece..... que el rosal da higos, nazca en la cepa de la cerviz..... cerezas con huesos de fresas y Mermelade en la opereta del jadeo.

¿ La tez.....?

El jaleo de Stravinsky, la fuente de Soko y la Belle... su bestia mansa.

Mondada a bocaditos curtidos.


...las cucharas de los dedos.

...el plato de tus labiossxxss.

...el tenedor de mentira.

... el cuchillo de juguete.

...el suelo mantel.

...el goteo del lazo.

...la cama sitiada.

...las cortinas, una acuarela. Sin tizón.

...el incienso trenza y la mirra perrea...

...los niños se hicieron gigantes y las hormigas, pájaras....

El sofrito y su secreto.

...el delantal de los pájaros.

El babero de Sevilla....

...y el coto de tus uñas.

Las guirnaldas más alegres, aquellas que se enfrían para calentarnos a buen recaudo.

El bizcocho con mucho yogur. Cuajo.

La cámara en las yemas.

Y el guiño ciego.

.....


Mmmmme pides una fotografía... cuando esto es una película...

Serenatachocolate inacabada...

... 

La llave no es maestra, es nuestra.





martes, 17 de febrero de 2015

Lloviéndome, lloviéndote

Vlad Khodsky








Ha llovido tanto.

No ha dejado de llover tantísimo sobre la hierba... que fresca, bajo el iris negro de la hierbanueva, brota su brizna... fecunda aromas a la falda de los muslos del Piamonte, nuevas formas de mirarse a ciegas y colores inimaginables difuminan o consolidan los que ya existen; pequeños charcos musitados para chapotear donde las risas y la alegría son tabula rasa.

Hacia demasiado tiempo que la paz no era un perfume. Y ahora, quizás, por primera vez en años, siento esa armonía, esa quietud que sólo me arrabata y desquicia el olor a hierba fresca empapada, el tacto a hierbanueva azabache... recién llovida mientras me esmero en arpitano y conjugo la tabla del dos.

Gracias porque el andamio, el guarecer, el arameo y la ternura han conseguido que empiece a oler de nuevo... A oler como siempre quise, como ha de ser... por la mirada, a perfumar por los sentidos y las emociones y aromar, aromar como sólo desde el silencio la hiedra se desnuda para enredarse y nutrir lo más alto de la sencillez. La piel.

Y sigue lloviendo.

Es curioso, llueve y tenemos las manos secas.

Ha llovido tanto que se entumecen las cenizas y se rearman ilusión... tesón...  fragilidad.

Y es que desde Montesecretoacuatrovoces, brota una brizna de hierba que cada alba despierta empapada, arremolinada a la carnalidad fértil, al compartir sin campanario... al construir con sal, azúcar y pimienta... a la devoción más sencilla... y es que sólo así se puede distinguir, rozar y paladear, como quieren ser peinadas las lenguas de la lluvia y las manos de los pies...

...Nunca creí que pudiera volver a ver la luz, llovió tanto. Tantísimo. Pero áquel tul de vestigios fueron las entretelas de lo que ahora soy, de lo que siento. Una nueva senda en el mapa de las sonrisas. Trazas del sarmiento y lazo de la mirada más bonita y limpia... ésta que me enseña que la lluvia sigue el camino que los buenos sentimientos abren a su paso.

...Gracias, por toda la lluvia que sigue sembrando la tierra más sincera y noble.










Ciutat Morta (2014)












Versión íntegra, sin censuras ni prevendas.




 En memoria de Patricia Heras.

Y recuerdo atroz y abobinable de la Barcelona Oscura. De la España Oscura. Crónica negra de una Sociedad piramidal, sin escrúpulos y codiciosa que cada vez es más Suciedad avara, corrupta e injusta. Suciedad para quien el fin justifica los medios.










No existe peor tiranía que la ejercida a la sombra de la ley con apariencia de justicia.

Montesquieu







Mar Antiguo, Orilla Nova....

Mar



… Al llegar la noche, como cada noche, se pierde en el desvelo de pensamientos que  regresan a su cabeza. Recuerdos desgastados, ya casi muertos, que agonizan sin fin en un bucle perpétuo, en un baile goteante y sucesivo de sentimientos que cada vez dañan menos, pero que permanecen en el recuerdo.


Su cuarto, inventado ya mil veces en un intento de evocar al olvido, se transforma cada noche en un cuento nostálgico de princesas sin príncipes, de hadas sin poderes, sin finales felices, sin enanos ni dragones, pero de castillos grandes de muros altos y almenas que rozan el cielo.


Sus ojos tristes, cansados y desgastados, mezclan entre sí el verde prado y la dulce miel, siempre abiertos e insomnes, clavados en un techo de lienzo blanco, mientras atisba figuras entre las sombras parpadeantes que dibuja el humo del incienso, con olor a coco, al mezclarse con las llamas del par de velas apostadas en el cabecero de la cama, un cabecero de color gris, antes caoba, antes nogal….


Su cabeza divaga, funciona sola, vuela tan deprisa que es difícil seguirla, mezcla ideas, sueños, realidades, pensamientos, ella solo intenta entretenerla, calmarla con maniobras de despiste, está tan centrada en ello que a veces se sorprende del apresurado salir de esa duermevela interrumpida por el tic tac de un viejo reloj allá desde el pasillo que ya no funciona.


Reposada en la cama boca arriba, con ropa ligera, una melena suelta en la que entretiene y enreda sus dedos marcando espirales, a veces mira de reojo, pensativa, sube las cejas como si se le hubiera ocurrido algo, pero de pronto, hace una mueca extraña, sacude levemente un no con la cabeza y sigue divagando.


La noche avanza, no se entretiene ni se para, por el contrario, se hace adusta, desvergonzada y por la rendijas de la persiana entre bajada irrumpe una brisa fresca de madrugada. Entonces, una vez mas, sintiéndose alcanzada por la noche cierra sus ojos, se deja llevar y regresa como cada noche donde reposa su alma para encontrarse una vez más con ella, pues allí, nadie puede alcanzarla y está serena.



Al caer rendida sus párpados la oscuridad se vuelve luz y ahí está,  su lago…


Un lago inmenso que se funde en el horizonte con un sol orondo, de aguas serenas… de color naranja, su color favorito, tal vez teñido así por la luz de un atardecer cansado o quizá reflejo del cercano campo de amapolas que impregna el aire de suaves olores, de dulces fragancias, de sutiles aromas… bálsamos para la serenidad inmóvil. Un lago de orillas anchas de suave barro de arcilla blanca, asedada tras el vaivén constante de pequeñas olas que mueve y contonea la brisa templada de una tarde de primavera.


En el centro del lago naranja, lleno de brillantes reflejos de diamantes blancos, dejándose acariciar, hay una barquilla pequeña, de madera vieja de color azul, que se balancea sumisa al ritmo húmedo que marca el viento en un baile de sintonía perfecto que la envuelve y la acuna.


Ahora ya puede de ver su lago, y las olas y el sol y los reflejos y las orillas, ya puede sentir el calor en su piel y la húmedad y la brisa, ya puede oler las amapolas y los pinos y el romero y el musgo…


Y al abrir de nuevo los ojos, hasta puede ver el revoloteo de unas mariposas juguetonas por encima de su cabeza, delante de un teatro raso de fondo azul intenso. Alza su mano derecha y una de ellas se posa serena en uno de sus quebradizos dedos, permanece inmóvil por miedo a espantarla y se deja llevar por su tierna fragilidad.


Permanece allí tumbada, en el fondo cómodo y acolchado de deseos de la barquilla de madera taciturna, donde sus sentidos se escapan a la realidad y su alma puede volar sin miedos. Allí formando inerte parte de un paisaje sosegado e indolente en donde el tiempo pasa calmado, pasa sus noches soñando que sueña sin haber soñado…


Mar N.







Lullaby

Ícaro
         



Alejandra
Puesto que hades no existe, seguramente estás allá,
último hotel, último sueño,
pasajera obstinada de la ausencia.
Sin equipajes ni papeles,
Dando por óbolo un cuaderno
O un lápiz de color.
- Acéptalos barquero: nadie pagó más caro
el ingreso a los Grandes Transparentes,
al jardín donde Alicia la esperaba.



Carta de despedida de Julio Cortázar a Alejandra Pizarnik. Setiembre, 1972


Ícaro




Sólo mucho después iba a comprender que estar también... es dar y, así, la vida es una mala noche en una mala posada..... o una noche buena en una barquilla que transita nuestro mar de sangre, una noche que jamás se dejará amanecer...

Sólo mucho después la nana se convirtió en cantinela, y la duermevela en Libra sin acuarela.
            



                                                         





Bleu (1993)














miércoles, 4 de febrero de 2015

Estirón mental... ¡ Oh, mi Capitán... !






Ícaro



Con apenas ocho veranos has visto crecer en tu universo interior un mundo distinto al que muchos transitan y pocos ahondan; bajo un prisma singular ves antes de que suceda... y empiezas a compartir, a darte desde el lado más humano.

Estás en ese momento maravilloso de la vida, donde la esponja se empapa de lo bueno y de lo malo, de lo honesto y de lo deshonesto, de lo verdaderamente importante y de lo que sólo es paja, deshecho, viruta. En esa edad dorada... emergen las decepciones, las ilusiones, los sentimientos, el rechazo, la cercanía, la lealtad, la frescura, la amistad y la decepción, la fustración y el coraje, el caminar, pequeño, el caminar... Caminar, caminar, caminar... es este momento donde el carácter se va formando y macerando para crear luego a la persona.. a la atmósfera que a tu paso desprenderás para con los demás. El aurea. Esa edad, a todos nos marca y nos señala el buen camino, el cobijo, la senda de la vida...

Y tanto entrenadores, profesores, amigos, familia coinciden en algo: has madurado muchísimo este último año. Sobre todo tras dos episodios que han marcado de un modo fundamental tu vida, nuestras vidas. Eres el capitán junto al Rubiales de diestra maravillosa del equipo, te han elegido el delegado de clase y compartes con otros cuatro compañer@s un proyecto maravilloso que está causando furor. No te duermas en los laureles, ni te lo creas, ni pienses que lo sabes todo, ni que te comerás el mundo.... Despierto, Aceita, no dejes de Aceitar, Cree, Aprende y Aprehende... Paladea.

Más si cabe, en este momento dulce has de seguir, seguir, seguir, seguir, seguir caminando... con respeto, lealtad, alegría e integridad.

El camino, será duro pero hermoso. Luchado pero reconfortante. Acompañado pero solitario. Tú camino, mi vida.Tu vida... camino.

Empezó duro Tercero, exigente, muy laborioso y como el padre de tu sangre sabernos tocados por la varita genera la duda de la humildad y el esfuerzo. Y te costó arrancar pero entre pitos y flautas, supiste "arremangarte", hincar los codos y crear de la rutina los hábitos. Y el fruto llegó, siempre llega cariño.

Los ladrillos saben esperar.

Las piedras.... pueden construir, derrocar, señalar. No depende de ellas, si no de como tus pequeñas manos las utilizan, les dan vida.

Incluso en el mar son onda... camino...



                                       

Y ahora cuando se culminan parte de esos proyectos: el tuyo, el mío. Nuestro. Nuestros. No me queda más que encorajinarte, apoyarte, respaldarte, reprenderte, aconsejarte, abrirte los ojos, darte un paso atrás para que des dos hacia delante... Sabes que estoy aquí, que siempre estaré para todo. Que eres junto a mi sangre, el Norte y el Sur de mi vida.

Que este estirón mental es una maravilla, que tu lazo con tus amig@s, familia, gente que quieres y te quiere es precioso, que lo mimes y lo cuides, que lo protegas y procures.

Que cualquier problema, duda, dolor.... satisfación, alegría, ilusión.... no la muerdas, ni la arrincones...que sabes que voy de tu mano. Sin cogerte, pero a la vera.

Tendrás tus secretos, todos los tenemos; tendrás tus historias, todos las tenemos; tendrás tus miedos, todos los tenemos; tendrás tus momentos, todos, cómo no, también los tenemos....

Tendrás tus defectos y alguna virtud, todos los tenemos (trabaja con Pinocho y con el Espejo más duro aún...), alguna cojeamos...; tendrás tus dudas; a todos nos asaltan...; tendrás tu fé.... todos, o no todos también la creemos o la descreen...

Pero quiero que sepas que mi mano, mi visión, mi opinión (la crítica incluida, por supuesto) y mi apoyo siempre estarán junto a tus pasos y tus latidos.

Estás viviendo un capítulo de los más hermosos de tu vida....

Disfrútalo.

Ámalo.

Riégalo.

Lúchalo.

Este momento será parte de la sombra más bella de la vida que por llegar.... amarás y su recuerdo, su vivencia un punto de partida donde apoyarte el resto de tus días, de tus noches.

¡ Oh... mi Capitán !

Que el estirón mental... te permita ver tras el bosque. Y recuerda.... siempre sopla el viento.... Siempre.

Te quiero con todo mi corazón.







Willy Ronis. Cuando el adoquín es la alfombra de la memoria



El trapicheo en el mercado de las pulgas parisino, gente corriente en cualquier calle, un niño corriendo con una barra de pan bajo el brazo, unos enamorados, personas contemplando un desfile. También el desnudo amoroso de su mujer, capaz por sí solo de reflejar el espíritu y la idiosincrasia de un lugar como Provenza, y las huelgas, las manifestaciones, los guiños urbanos, las prendas turbadas, los retratos "Smoke"... la vida misma.













En esencia, esto fue el objetivo de Willy Ronis, fotógrafo parisino que falleció el pasado 12 de septiembre a los 99 años de edad. Noticia que no ha despertado excesivo eco en los medios nacionales, a pesar de que hablamos de uno de los grandes de la imagen.


Enorme exponente de la imagen en el período que siguió a la Segunda Guerra Mundial, la considerada Edad de Oro de la fotografía, Willy Ronis fue uno de sus más importantes artífices. No es lugar aquí de dar minuciosa cuenta de la vida de este artista, la web redunda en ello, mejor situar la figura de este hijo de un refugiado judío ucraniano y una profesora de piano lituana, que comenzó a trabajar en el estudio fotográfico de su padre en Montmartre.

Durante un tiempo se dedicó a retratos de rostros, bautizos, bodas y cosas así, pero pronto pasó al que sería su territorio favorito: las calles y los espacios abiertos. Allí se convertiría en el adalid de la fotografía humanista, junto con su colega, el también parisino Robert Doisneau.

Considerados ambos con Henri Cartier Bresson el gran trío de la fotografía francesa de aquellos tiempos, junto con Brasai e Izis, protagonizaron Cinco fotógrafos franceses, exposición organizada por el MoMA de Nueva York en el temprano 1953, que le supuso reconocimiento universal.

«Nunca hice una mala foto», señaló en una entrevista concedida a The Associates Press, en alusión a su manera positiva de afrontar el trabajo: «Jamás he querido hacer fotos de gente haciendo el ridículo. Siempre tuve mucho respeto hacia los que he fotografiado».

Conocido por su capacidad para atrapar momentos espontáneos, las calles de París fueron su terreno de juego predilecto y en esta ciudad vivió toda su vida, excepto un periodo de 12 años en que se trasladó a trabajar al sur de Francia. Él mismo reconoció haber tenido sólo tres cámaras a lo largo de su dilatada carrera, entre 1937 y 2000, cuando por causa de una invalidez que le impedía sujetar el aparato dejó de hacer fotos, consagrándose a la enseñanza y divulgación de su oficio.Admitía el maestro que, en efecto, no habían sido demasiadas, concluyendo que aquello carecía de importancia, puesto que «es el fotógrafo el que hace la foto, no el aparato».

Cronista de la sociedad de la posguerra y poeta de la vida sencilla y alegre, como ha reconocido el presidente francés Nicolás Sarkozy, sobre todo, él mismo lo decía en repetidas ocasiones, Ronis fue un fotógrafo de lo cotidiano. «Las emociones más fuertes no sólo están en el Partenón. Se pueden encontrar en la sonrisa de un niño o en el rostro de una mujer enamorada», señalaba en alusión a su manera de entender la fotografía.

Hasta que el alquitrán Ronis, se convierta en murciélago.