Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

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jueves, 19 de julio de 2012

Anastomos

Fotografía: C-man




"Es muy raro, por no decir imposible, que los hombres se pongan de acuerdo en cuestiones de belleza, y sin embargo todos están de acuerdo en reconocer que Anastomos es bellísimo. Está todo hecho de espejos, o, para ser precisos, todo recubierto de espejitos, más pequeños en el rostro, más anchos en la espalda y en el pecho. También los ojos son espejos, gruesos espejitos móviles y azules en los cuales nos vemos reflejados sobre un fondo turquesa como en un cielo feliz, como en aguas irresistibles. A la luz del sol, en la playa, es una aparición tan deslumbrante que la gente se queda con la boca abierta, y no se atreve a acercarse, atrapada por una mezcla de fascinación como frente a algo sagrado e intocable; sólo los niños corren tras él. Cuando después entra en el mar, en medio de las olas espumosas, es tal el reverbero recíproco de destellos irisados de los espejos a las gotas y de las gotas a los espejos que es como ver a una divinidad primordial de forma humana surgir del agua y del fuego al mismo tiempo. Y quizá sea una divinidad, porque no está concedido a los hombres ser tan bellos. En sus espejos vemos reflejadas aquellas cosas que verdaderamente, sin hipocresía, amamos; no las cosas humanas, tan abrumadas por la caducidad y por el cambio, sino los árboles y las nubes, los pájaros y las flores, las cascadas y las islas, los astros y las llamas, todo lo que en nuestra mortalidad sentimos como eterno, y que no amaríamos si no lo sintiésemos, oscuramente, intocable. También Anastomos, si es por eso, es intocable: nadie osaría poner los dedos en sus espejos, estos dedos que aun cuando están limpios, siguen estando sucios. Con su piel de espejos, Anastomos es para nosotros la geometría, y por ende la música."

J.R. Wilcock





Retazos XIII


"Todo es porquería, si lo quieres decir así: obsceno y macabro. Escucha, Luis ¿te piensas que naciste de otra manera que todo el mundo? ya eres bastante grande para saberlo: la entrada obscena, la salida macabra. La entrada gratis, la salida a garrotazos. Créeme. vale la pena lanzar un escupitajo bien espeso y con toda la furia mientras todavía estamos a tiempo"

Incierta gloria. Joan Sales


Fotografía: Dominik Marino





"¿Saben lo que realmente desea el hombre? -inquirió el doctor, esbozando una sonrisa burlona ante el rostro inmovil del barón-. Una de dos: encontrar a alguien que sea tan estúpido como para poder mentirle, o amar hasta el punto de que el objeto de su amor pueda mentirle a él."

El bosque de la noche. Djuna Barnes



La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa.  

Walt Whitman






 

"No únicamente en el vino bermejo vive Dionisios. Vive también en el agua blanca, si ésta violentamente se agita, como en todo aquello que se vuelve dinámico en la locura de la fuerza. En el agua violenta vive también Dionisios. Una tempestad marina es una bacanal. Una cascada es una tragedia. Y el chorro de la manga que riega, una sátira."

Oceonografía del tedio. Eugenio d´Ors.


Jukebox XI & Ópera

 



















lunes, 16 de julio de 2012

Switch

Fotografía: Neoromantika





El/la Switch...; entre el rol sumiso y el rol dominante, existen las ligaduras y no hablo precisamente de las ataduras, grilletes, atamientos, mordazas, ni siquiera del mercurio de la adrenalina.... me refiero a esos lazos que no pueden controlarse.... los sentimientos. El sumiso odia y asume, el placebo se destruye entre la queratina de la herida lamida y como se pondera lo que se inflinge.... el hacedor, el amo interpreta perfectamente su investidura y doblega la catarsis como enfrentamiento entre el poder donado y el regalo de la servidumbre. El gran juego secreto es interpretar y alternar las órdenes y la gracia; la súplica y el sometimiento.

Un/a perfect@ switch es quien asume con naturalidad y perfeccionamiento esos roles desde donde el dolor físico se canaliza hacía un conocimiento mental..... la adrenalina se infla hasta degradar al dolor en un placer extrañamente controlado cuando se procede al intercambio de papeles, al onírico y orgásmico nirvana que sólo la armonía del dueto mente-cuerpo, cuerpo-mente acometen.

Juegos de inmovilidad y atamientos, escatológicas pinzas y travestismo en la privacidad del rol escenificado otorgan un atenuante, un alter ego donde el sexo olvida su condición de poseidón.

Alcanzar ese grado de libertad no precisa que estés sometiendo, ni asumiendo.

Entre la atadura y la inmovilidad existe un desfiladero donde la libertad se descubre y postra ante la confianza, la complicidad y la hechura del hacer sin tener que darnos explicaciones confidentes o preguntarnos porques sistemáticamente.

El verdadero poder es influir o modificar la conducta de quien comparte dichos juegos.







El verdadero poder es que te aten y que liberen la mente. Tu cuerpo no deja de ser un mero trapo al compás del viento del susurro, al trote del tiempo, al vaivén de esa argolla que pende de una palma: la cara oculta de la mano, la cara limpia de la nuca.

La entrega no es una disciplina. La disciplina es la verdadera entrega inmaterial de lo que se desea poseer y lo que nos dejan creer que poseemos.

Cuestión de principios finales.

Basta con caminar para pararse a crecer, a crear.

La pluma


Fotografía: Bozena Nitka






La pluma que contaba la verdad
fue a parar a la lavadora,
para su desgracia. Salió
una hora después y acabó
en la secadora. Pasaron los días
y estaba tranquilamente en el escritorio,
bajo la ventana. Allí estaba,
pensando que se había estropeado.
Sin esperanza alguna.
No tenía ganas
de seguir adelante, aunque lo intentara.
Pero una mañana, una hora más o menos
antes del amanecer, volvió a la vida
y escribió:
"Los húmedos campos dormidos bajo la luna".
Luego volvió a quedarse quieta.
Su misión en esta vida
había llegado a su fin.
Él la sacudió, la golpeó
contra la mesa. Luego se olvidó
de ella, o casi.
Una vez más, con grandísimo
esfuerzo, había agotado sus últimas
reservas. Esto es lo que escribió:
"Un ligero viento, al otro lado de la ventana,
los árboles bracean en el aire dorado de la mañana".

Intentó escribir algo más
pero no hubo forma. La pluma
había dejado de funcionar para siempre.
Tiempo después se fue
al cubo de la basura junto con
otras cosas. Y mucho después
fue otra pluma,
una pluma que aún no se había probado a sí misma,
la que escribió:
"La oscuridad se agrupa en las ramas.
Quédate dentro. Quédate quieto".



Raymond Carver









Recuento

...





Ensayos he escrito desvaídos borradores esbozos
a la luz de una lámpara
apenas un valor decorativo
como figuras pintadas en la pantalla de una lámpara
piscinas con cisnes de plástico
me muerdo los labios y una gota de sangre vacila
besar al leproso
horror de los contrarios la caverna plutónica el vendaval sulfúreo
el otoño como un órgano profundo en las catedrales del agua
vivo de imágenes son mi propia sangre
la sangre es mi idioma ciego en la luz del planeta
buceando en la tiniebla con rifle submarino
un arpón oh sombras de delfines en mi vida
oh sombras de delfines
van y vienen en la verdosa oscuridad
cuánto quise decir que mis versos no dicen
cuánto mis versos dicen que yo no sabría decir
como una máquina tragaperras en Las Vegas o Phoenix City
y el fullero de smoking sale a una luz de carrusel
Cuando envejezca pensaré en mis versos como en esas inacabadas historias de familia con cenas y despachos y salones
las sonrisas de mis primas muertas hace tantos años
envejecidas como un vestido de encaje apolillado una muñeca abandonada en los desvanes
la sonrisa de una muñeca
sus ojos como canicas o vidrios de colores
como canicas o vidrios de colores mis versos
pero todo adquirirá otra luz una nueva perspectiva
como la sala en penumbra desde una cabina de proyección
las sombras plateadas de los mares del Sur
con guirnaldas de flores las canoas en el Pacífico
este azul tan intenso que por las noches fosforece
versos fosforescentes en la noche
emitiendo señales de radio bajo las aguas como un submarino perdido
el Scorpion de la VI Flota ante los cabos de Virginia
Norteamérica un nido de escorpiones
no regresan sus señales de radio se pierden en la noche se hunden en la pesada oscuridad de las olas
emitiendo mis versos
ya desde la vejez versos de veinte años
con palabras de entonces que se han vuelto románticas
como automóviles de principios de siglo
charolados y oscuros y encendidos
mis versos
como en el teatro Kabuki o en una obra griega
maquillajes y máscaras siempre máscaras
Personae dijo Pound
amarillos y azules y encarnados
colores vivos de instantánea Kodak
algunos no regresan se han ido las imágenes
mariposa en cenizas
otros aún fosforecen sobre la noche de los rascacielos
regresan como muchachos heridos en la ciénaga
pólvora y ojos verdes
un guerillero bajo las estrellas metálicas
fuego de granadas Primavera
mis ojos han visto la hoguera de Savonarola
la muerte de Ernesto Guevara
y como Sandro Botticelli la fría luz de una plaza desnuda
edificios vacíos como un esbozo de arquitecto
Los milagros de san Zenobio pintado hacia 1500
ya no tenía fe
se devanece el verde sombrío de las hojas y las diáfanas cabelleras de oro
sirenas de ambulancias vienen de Luna Park
aúllan en la noche
y a lo lejos la rueda luminosa
música toboganes laberintos
la lluvia en Luna Park y el frío de la Morgue y los recuerdos.



Pere Gimferrer





Si consideramos


Fotografía: Ugur Kocabas








si consideramos lo que puede verse:
motores que nos vuelven locos,
amantes que acaban odiándose,
ese pescado que en el mercado
mira fijamente hacia atrás adentrándose
en nuestras mentes,
flores podridas, moscas atrapadas en telarañas,
motines, rugidos de leones enjaulados,
payasos enamorados de billetes,
naciones que transladan a la gente como peones de ajedrez,
ladrones a la luz del día con maravillosas
esposas y vinos por la noche,
las cárceles atestadas,
el tópico de los parados,
hierba moribunda, fuegos insignificantes,
hombres suficientemente viejos como para amar la tumba.

estas y otras cosas
demuestran que la vida gira en torno a un eje podrido.

pero nos han dejado un poco de música
y un póster clavado en el rincón,
un vaso de Whisky, una corbata azul,
un delgado volumen de poemas de Rimbaud,
un caballo que corre como si el diablo le estuviera
retorciendo la cola
sobre la hierba azul y el griterío
y después, de nuevo, el amor
como un coche que dobla la esquina,
puntual,
la ciudad a la espera,
el vino y las flores,
el agua corriendo a través del lago,
y verano e invierno y verano y verano
y de nuevo invierno.




Charles Bukowski