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Fotografía: Piera Rosa |
Entre la falda
y tus ingles, nazco.
Si fuera viento lamería tu cabellera,
como soy duende, me deshago en tu vientre.
Entre la falda y tus muslos, muero.
Si tuviera tesón aguardaría al caer de la noche,
impaciente leche que empapa de vida
el vaso de cuatro labios.
Entre la falda y los vértices,
entre ellos y los pliegues, bajo cremalleras y frenesí,
se abre en canal, carnal guadaña, clavada.
Grabada.
Consecuente.
Llega mayo y antes del cuarenta nos arrancaremos el sayo.
Ícaro©