Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Fornicio

J. W. Waterhouse

Viscosa, tan viscosa como nutriente. Sándalo y lilas del valle.

Taciturna. Consumiéndose.

Ni era cera de alas, ni almíbar en barra. Nunca se quejo de almizcle, ni enmendó a las gasas para que no se creyera seda.

Viscoso, tan viscoso como la enzima de la cúspide. Fósforos.

Oval y hasta el tallo. Derritiéndose.

Ni dejó hilo nacarado, ni acuarelas en las suelas. Nunca se quejo de quien la ruleta del porvenir le inundara, ni crucificó su buena suerte, ni maldijo a la mala.

Viscosos. Viperinos.

Poisson.

Fornicio del mador.

Le espero tras las bayas, ante el espejo, de rodillas.

Genuflexión.

Y tragó lo que no sólo deglutaba con gula, paladeaba cualquier oruga que las larvas del querer le tendieron como canga.

Fornicio al dente.

Al gusto.

Se vistió desde Aquiles hasta la cerviz por la prisa del pavor.

Y se quedó tan desnuda, tan débil, tan frágil que cualquier perfume le supo a bendición.

Era el sino.

E inventó un alfabeto, un mundi, un barro y una nube, donde las palabras se creen hechos.

Es su sino.










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