Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

lunes, 18 de agosto de 2014

Lunes de domingo para soñar un martes

Stuart Ruel

Ayer pesábamos palabras.

Y el cuarto de libra bajó en el ascensor sin nadie dentro. Destino inabordable. Desnudo el amor, y los harapos cuajos de terror, preñados de ligueros y jilgueros.

Sotovocce. ¿Sótano...? Destierro.

El mar me trata bien. Aunque las olas escupan toda su Satiricona espuma. Cava a las burbujas. Y entierra los tenedores.

Las cucharas se las llevaban las hormigas.

La ladera de tu balcón, me mal trata.... o ¿maltrata....?

La perspectiva de las cuatro estaciones. Primaverano. Veranoprimavera.

La duda eterna.

La insoportable levedad del discernir.

Los cuchillos como alfiles y los alfileres en cuclillas.

Me encantaba jugar con las palabras que no nacerán nunca y con las sábanas que nunca se mojarán.

Me measte de pie. En pie de guerra. En pie de charcos. En pie sobre el pie. Los dedos se tensan.

Y el mantel de los nuestros, el vergel donde se come con las manos.

Y en pie de meada el amarillo se hizo invisible.

Las sienes de las varices y los aiguamolls en solfa.

Ahora inventaron las selfies y nadie se mira los pies. Esos pies impávidos.

Antes nadie alzaba el cuello, ahora ya nadie, lo acalla. Lo baja.

Por lo menos dirán que te miran, que te ven de frente...pero nadie, apenas, se ve.

Es como el espejo y su ley. El reflejo intangible.

Queremos inmortalizar lo nuestro.

Y el ego lo hace suyo.

Queremos inmortalizar el veneno.

Y el momento lo zurce.

Queremos enmarcar lo espontaneo, lo puro.

Y lo manido lo unce.

Queremos esculpir la historia.

Y la historia, sólo, sólo, sólo... la escriben, los pasos, los hechos.

Queremos parecer diferentes.

Y todo se hace así mismo.

Queremos y no podemos.

Y el poder, quiere.

Queremos engalanarnos de profundidad, de profuso y mediático mimetismo.

Y sólo parecemos mimos de ese a oeste.

Queremos disimular.

Y cuando vamos, ellos vuelven.

Queremos un lunes de domingo.

Y ya es martes.

No sabría muy bien hacia donde iban dirigidas las jarchas que entre la nada y del todo se viste la extrañeza y su amante el vacío.

Pero aquí bailotean.

Queremos follarnos a la bailarina de la noche...y la Luna, la loca de la luna no es de nadie.

Ni de ella. Ni de nuestra madre.

Queríamos inventar un mundo sin nudos.

Pero nacimos del umbilical  e irrefutable.

Queríamos prometernos una vida tranquila.

Pero dos altares.

Sólo dos, babearon al intento.

Uno era el otro, y el otro el nuestro.

Dicen que ayer fue domingo y que mañana será martes.

Sagrados.

Ahora es lunes de domingo.

Y en esta montaña donde vago, donde hierro, erro.. Nietze....jamás diría:

¿De dónde vienen las montañas más altas?

Yo me pregunto:

¿Dónde mueren los sentimientos más puros?

Donde duermen, todos lo sabemos.




























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