Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

jueves, 26 de julio de 2012

Perra ciudad, gata cité.

Fotografía: Luigi Benedetti




Un poema es una ciudad llena de calles y cloacas,
llena de santos, héroes, pordioseros, locos,
llena de banalidad y embriaguez,
llena de lluvia y truenos y períodos
de ahogo, un poema es una ciudad en guerra,
un poema es una ciudad preguntando por qué a un reloj,
un poema es una ciudad ardiendo,
un poema es una ciudad bajo las armas
sus barberías llenas de borrachos cínicos,
un poema es una ciudad donde Dios cabalga desnudo
por las calles como Lady Godiva,
donde los perros ladran en la noche y persiguen
la bandera; un poema es una ciudad de poetas,
muchos de ellos muy similares
y envidiosos y amargados...

[...]


The Days Run Away Like Wild Horses Over The Hills, Charles Bukowski, 1969.


Y una ciudad es conjunto de pena orquestada. De asfalto sin alquitrán, ni mirada, ni labio ni murmullo callado. Una ciudad es un diccionario, la letra E en rúbricas doradas, 11º palabra, corondel ciego. E de engaño. Una pecera enjaulada. Sin raspas que peinar, de huesos que sajar para dar de comer lo que se envasa en el olvido. Glotones famélicos y hambruna tuerta. Un ovillo desatado y una rueca pinchada. Un mar de piedras. Y la piedra del que lazó el mapa de su memoria a la esperanza de sus sueños.

Una ciudad es un puerto de partida y una salida a los sonidos que por inventar engañan la memoria del santo bebedor de letras perdidas y vocales muertas. De palabras céntricas y enlatados gestos.

Una ciudad es dónde jamás dejaré que me entierren.

Por ello siempre huyo de dónde hace frío . . . en sus entrañas.
















1 comentario:

  1. Hermosas letras, como las calles hermosas de los olvidados. Enhorabuena por el recordarnos. Saludos

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