Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

sábado, 18 de abril de 2015

La fugitiva

Edmondo Senatore




Sosteniéndose con pinzas.

Sus hombros caídos. Su espalda cheposa, cansada. Encorvada al acantilado de la pecera del baño. Dónde se lava las manos, frota, rasca, hurga y el jabón espumea cual boca febril... el agua zigzaguea en círculos que acaban por corretear donde sólo las gotas quieren llegar o ella permite sembrar... la vista nublada, perdida en su propio jugo de caracol, juegos de madrugada. Escupitea haciendo puntería sobre la única que ya demora su huida.

Sus piernas, hormiguean. Redobla las rodillas. Las manos, telarañas. La fugitiva, muda. Olvidada. Perdida en su propia caverna.

Todo bien mojado. Incluso los poros que del mador construyen pantanos de sudor... de ese frío que estremece y tirita cual tango agónico al fornicio del alba. Danubia no se deja encontrar.

Un simple tul alrededor de su cintura. Le gusta dormir semidesnuda.

Desnuda y sola, se riza.

Vestida y acompañada, se distrae.

Y cuando se levanta, el tul cubre su ombligo pequeño pero profundo en forma de trébol capado para crepar el vínculo del desasosiego.

Danubia, se peina las cejas, las estiliza como si quisiera alargar el párpado de su visión panorámica. Pero siempre hay un fin de sinfines. Un muro invisible pero palpable.

Los dedos hoy están flojos. Cansinos. Resabiados. Con surcos carnales ante tamaña humedad.

Un hilo percutor.








Galvanizando acordes profusos... arpegios rítmicos. Su bosque de lenguas, en do mayor. In crescendo. La rama rota, quebrada.

Danubia, creía que ante el espejo de porcelana mellada renace el síncope y la adrenalina efervescente, imperial le cosquilleaba el vientre. Creía que esa mañana volvería a encontrar la huidiza, la fugitiva... Y ante el espejo, las sombras juegan malas pasadas. Despistan. Enturbian, realzan lo creído y desmontan lo concebido.

Ojeras hondas, como cuevas en la gruta de un acantilado. Negras, roídas por el espanto de fornicar agua salvaje ante la piedra de su nuez.

Un cascabel a lo lejos. En el cuarto oscuro. Dónde los baúles proclives al alcanfor y las arrugas moldean vestigios. Donde doblados los sueños y las formas pierden sentido. Allí juega Craso con una cucharilla de plata sucia. Se entremezclan tintineos y serpenteos. Arrastras el felino le trae la cucharilla al baño.

La sombra ahora engorda la duda.

Danubia, se corta las puntas.

Empieza por ellas y acaba en las raíces. Capada de volumen y castrada de mimbres... para moldear y ondular su huida mejor urdida.

Craso, juega con los copos de sus cabellos que desde el precipicio de su testa, como gotas densas nievan la oscuridad. Mullido, bailotea sobre ese cojín de cabellos.

La escena es funambulista de miedos. Equilibrista sobre un cruce que tenía que llegar por propia inercia.

Una burlesca mueca de sinsentidos.

Un ropaje vago. Alrededor de la cámara lenta de sus movimientos. El desliz de un trasquilón...

Craso, felino, se encarama junto a ella. A su izquierda observa como Danubia, se queda sin puntas, sin raíces. Sin lágrimas, ni luces.

No la reconoce.

Ni siquiera por ese olor matutino característico...  ese perfume simpar. La fugitiva, esplendorosa.

La pituitaria despistada, confundida.

Suena el despertador.

Siempre suena antes que esa melodía de Etta.

I just want to make love to you.

Craso, ronronea. No hay mimos, ni roces. Ni susurros, ni canturreos.

Y Danubia le mira los bigotes. No quiere verle los ojos...

La sonrisa con agujetas.

Las pestañas encoladas.

La última gota con la primera lágrima...

La fugitiva, huida de su preciosa boca. Los labios sellados.

Y no aparece ni el más primitivo de los lamentos, de los quejidos.

Nada.

Danubia intenta que la fugitiva vuelva a su cielo, a sus cuerdas.... pero no recuerda como se dice silencio.

No quiere, ni puede volver a aprender.

No tiene fuerza para entender que su huida es la voz en su corazón.

Craso, se tumba sobre la jarapa. Rasga las varillas.

Y ella apaga la minucia...

At last. 

Danubia deja caer el tul. Y la fugitiva comienza a vestirse desde sus adentros.

Quizás mañana antes que llegué a sonar el despertador silbará el ritmo de su melodía favorita o se inventará la letra de otra vieja canción...

El espejo volverá a darle los buenos días.

Y Danubia volverá a encontrarse ante la puerta de la fugitiva y el reflejo de lo inolvidable.

Plum nuts.













18 comentarios:

  1. Gorgeous, Icaro ¡¡¡¡

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  2. Anything else.... me ha dejado extraña. Me ha gustado. Y me fui a mirar delante del espejo. Te he visto.

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  3. Realmente tienes un don, un duente que pone los pelos de punta y el alma en guardia... redinda. Un abrazo de tot cor

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  4. Velvet blue, Icarus. Kissss & Hug. I feel

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  5. Me ocurre algo muy parecido. Acá ahora empieza el frío, pero mucho. Y cuando por las mañanas me miro al espejo a veces solo veo los ladridos de mi fiel guardián, Átomo.

    Ladra, mueve su cola y me doy cuenta que he ganado un agujero más en el cinto.

    Me gusta cuando describes la soledad. La soledad con uno mismo. Abrazos

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  6. "Danubia intenta que la fugitiva vuelva a su cielo, a sus cuerdas.... pero no recuerda como se dice silencio."

    ¿a flote....?


    Se dice, "sé lo que no quiero"

    Un abrazo libanés

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  7. ttps://www.youtube.com/watch?v=ZEWwZNUafKo

    .....

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  8. Cuando te leí me vino este vals:

    https://www.youtube.com/watch?v=tMe4dcxfUTw

    Ya lo dice la canción "La felicidad es un maquillaje"

    Un abrazo, buenísimo escribido

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  9. A lavandeira da noite

    https://www.youtube.com/watch?v=ghnByR9QWvY

    Hace meses que te leo en la sombra, Hija de una nube me emocionó, Sonora, Duti frí, Ufff flashes de tu forma de percibir las emociones y los sentimientos.

    Grande y bucólico. Ecléctico.

    Pero La fugitiva me ha llegado muy dentro, de alguna manera todos y todas somos fugitivos de nuestros miedos, de nuestros silencios y de nuestros sueños.

    Enhorabuena por este maravilloso lugar.

    Se aprende, se cierne, se inspira y se encuentra.

    Eres muy bello que la fragilidad que desprendes también nos toca a los demás.

    A mi misma, me has hecho reír, llorar y estremecerme.

    Gracias

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  10. Awesone, Icaro. As usual

    Happy Sant Jordi ¡¡¡¡

    Tight hug

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  11. Vehemente y ecléctico, confuso y nítido, humano y desgarrador. Al final uno llega aquí de puntillas y siempre, acaba volviendo... felicidades

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  12. A Rene Magritte

    Las mujeres con pechos de papel
    alumbran la armonía de los prados.
    A las ventanas vienen los venados
    bajo un cielo de páginas de miel.

    Detrás de esa cortina hay un doncel
    con los ojos azules y vendados
    pero en las blancas vendas hay pintados
    tres ojos negros donde está Luzbel.

    La pierna adolescente de la bella
    abre sus abanicos de cristales
    mientras un aerolito resplandece.

    La carne es un espejo y una estrella.
    El hombre la contempla con puñales
    pero la rosa corre mientras crece.

    Juan Eduardo Cirlot

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  13. Ich nehme meine strickjacke ... Ich verneige mich und lassen sie essen

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  14. Una vez me contaron que existían personas con un poder de persuasión y magnetismo fuera de lo común... ya sabes.... Existen. Es, así.

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  15. Gracias a tod@s por vuestra presencia, cariño y lealtad. Sois unos errantes maravillosos.

    Un abrazo

    https://www.youtube.com/watch?v=Az_XNjvyopo

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