Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

sábado, 18 de abril de 2015

Art Kane, siempre llegaba antes para eternizar



"Look", Art Kane, 1965




Frank Zappa Mothers of Invention, Art Kane, 1968



Aretha Franklin, Art Kane







Great Day in Harlem, 1958. Art Kane














The Who "Life" 1968, Art Kane

1962. Art Kane







Rolling Stones, 1966. Art Kane




Second of two Art Kane portraits of Cream on a railroad track in the U.S, part of his Life Magazine piece The New Rock from 1968.





  




Art Kane, Men’s Trousers by Basile. 1981



No le importaba el modelo la cámara —"cuanto más pequeña, mejor"—, no llevaba con él —como otros fotógrafos de su época y acaso de menos talla— una tropa de ayudantes, varios miles de watios en focos, todo tipo de parafernalia de embellecimiento, un equipo de peluquería y otro de maquillaje... No creía en los convencionalismos, inventaba sobre la marcha, soñando la foto antes de hacerla... De Art Kane y su mirada mágica se ha olvidado demasiada gente porque en la comparación muchos quedarían pobremente situados. Fotogalería Frank Zappa and the Mothers of INvention, 1968 7 Fotos Art Kane, fotógrafo 'mágico' Un libro y una exposición llegan al tiempo para recordarnos que el fotógrafo estadounidense (nacido Arthur Kanofsky en Nueva York en 1925 y muerto por suicidio —un disparo en la sien— en 1995, a los 69 años, hace casi dos décadas) fue el más influyente, atrevido, libre y creativo de todos los que tuvieron el inmenso privilegio de retratar los tiempos de sueños que parecían posibles de los años 60 y 70 del siglo pasado. Si alguien hizo de los ideales de entonces una crónica mágica, ese fue Kane. Los demás están por detrás. 'Activar el ojo parpadeando' "Me gusta que haya la menor distancia posible entre mi ojo y la creación de dios. Me gustaría que existiera un artilugio para ponerlo en el ojo y activarlo parpadeando, o meterlo en el oído o dentro de la boca...". Kane no podía soportar la idea de que una fotografía pasara por una planificación previa. Era como un niño salvaje en medio de una tribu de educados alumnos de escuelas privadas. Nunca hubo otro tan inquebrantable, inflexible y poco sentimental. Tenía que "soñar las fotos", decía, o, como mucho, imaginarlas de pronto en un arrebato visionario. Entonces todo era cuestión de hacerlas. Art Kane: Retrospective (Art Kane: retrospectiva), una selección de imágenes del fotógrafo, se exhibe en las Snap Galleries de Londres entre el 11 de diciembre y el 31 de enero de 2015. El libro, titulado simplemente Art Kane, saldrá a la venta el mismo día en que se inagura la muestra. Está en el catálogo de la casa de publicaciones artísticas Reel Art Press [320 páginas, con 220 fotos en color y blanco y negro y un PVP aún no establecido por los editores]. Le encantaban las serpientes: llegó a convivir con más de una treintena Criado en el Bronx neoyorquino y aventurero desde la infancia —fue el primero de sus amigos en tener en casa serpientes, animales por los que siempre sintió debilidad: de adulto llegó a convivir con más una treintena—, peleó en la II Guerra Mundial como artillero. Se había alistado en un llamado Batallón de Camuflaje creyendo ciegamente que le tocaría disfrazar a sus compañeros pero se trataba de una unidad de cañones antiaéros escondidos bajo redes. Director gráfico de la primera revista para 'teens' Al regresar a la vida civil encontró trabajo en la revista Seventeen, la primera publicación para teenagers de los EE UU: a los 26 años ocupó el puesto de director gráfico y no dejaron de darle premios. Durante los fines de semana empezó a hacer fotos, vicio que le metió en el cuerpo Rudolph de Harak, uno de los fotógrafos de la revista, deseoso de aprovechar el tiempo libre para experimentar con la cámara y escapar de las fórmulas. Recibió clases de Brodovitch, maestro de Penn y Avedon Aunque había llegado a las fotos casi por casualidad, Kane estaba siglos por delante del amigo en cuestión de meses y se matriculó en las clases que dictaba el eminante exiliado ruso Alexei Brodovitch, que había sido jefe de fotografía de Harper's Bazaar y había enseñado a hacer fotos a otros dos genios, Irving Penn y Richard Avedon. Los mejores sesenta 'jazzmen', juntos en la calle En 1958 se produjo el encontronazo de las dos fuerzas que impulsaron la carrera de Kane: la fotografía y la música. Esquire le encargó un reportaje sobre el ambiente de los clubes de jazz del tórrido barrio de Harlem y, además de hacer retratos, participó como foto-fija en el documental A Great Day in Harlem (1958). Para el cartel hizo una de las imágenes más emblemáticas del jazz de todos los tiempos: más de medio centenar de músicos posando, reunidos en la calle 126ª de Harlem, rodeados de crios callejeros y en un ambiente donde la camaradería y la complicidad son palpables. Entre los reunidos están Thelonious Monk, Gene Krupa, Coleman Hawkins, Art Blakey, Charles Mingus, Dizzy Gillespie, Count Basie... Publicó en 'Life' foto-visiones basadas en las letras de los Beatles Desde entonces Kane supo que la música era el campo en el que deseaba trabajar. Aunque en las décadas siguientes firmaría también muy personales reportajes de moda, en los cantantes e intérpretes de rock y pop de los convulsos años sesenta y setenta encontró el terreno abonado para sus visiones mágicas, basadas en las sobreimpresiones (sandwiching, de sandwich, las llamaba). Quizá su trabajo cumbre fue el reportaje que publicó en Life en 1968 sobre foto-visiones basadas en las letras de canciones de los Beatles. Pueden verse en este vínculo de Google Books [a partir de la página 63 del ejemplar de la revista]. Los Who, 'garrulillos de Dickens' A medida que avanzaba, Kane desmontaba certezas: usó con valentía y sin falso pudor el gran angular logrando imágenes deformadas y casi esféricas, saturó los colores hasta el máximo umbral posible, dió la vuelta a las perspectivas (Who Killed Davey Moore?, 1970), hizo la foto que mejor condensa el dolor intenso de Janis Joplin, envolvió a los Who con una bandera británica y los puso a dormir en la calle ("eran como personajes de Dickens, unos garrulillos"), pintó de dorada la cara de Andy Warhol como si el Rey Midas se hubiera tocado a sí mismo... Durante los momentos más inflamados de los años de flores convertidas en cadáveres encerró a Bob Dylan en una esquina, rodeó a Frank Zappa de bebés desnudos —contraponiendo la imagen a la famosa reunión de chicas sin ropa que había usado de portada el muy macho Hendrix—, retrató a los Rolling Stones desde el nivel del suelo para dejar nota del carácter prepotente de Mick Jagger, a los Doors como a pedantes y a Cream, atrapados en las vías de un tren —la heroína había enganchado a los tres músicos del grupo—... Quiero que sean míos. Luego ya decidiré cómo los muestro "No me interesa hacer fotos de ninguno de ellos en un escenario, es una pérdida de tiempo. Quiero que sean míos, ser el propietario de su imagen. Luego ya decidiré cómo los muestro", afirmaba Kane. Desde la galería que albergará la exposición dicen que cada foto era un "ejemplo de innovación". Citan como ejemplo el retrato de Sony and Cher tomado bajo el agua que Kane hizo en 1966, singularmente parecido al del bebé que fue portada de un muy conocido disco de Nirvana 25 años más tarde. Kane había llegado antes. Como casi siempre.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2317825/0/art-kane/fotosgrafia/exposicion-libro/#xtor=AD-15&xts=467263











El ojo mágico de Art Kane







  • A casi 20 años de su suicidio, una exposición y un libro recuerdan a Art Kane, un fotógrafo inflexible que quería ser ‘el propietario’ de la imagen de las estrellas.
  • El estadounidense, que llegó a las fotos por casualidad, hizo retratos personales e inolvidables de Joplin, Dylan, los Who, Zappa, Warhol, los Doors, los Rolling Stones…
  • Trabajaba sin ayudantes, sin producción y sin planteamiento previo. No creía en los convencionalismos e 'inventaba’ las fotos sobre la marcha.


No le importaba el modelo la cámara —“cuanto más pequeña, mejor”—, no llevaba con él —como otros fotógrafos de su época y acaso de menos talla— una tropa de ayudantes, varios miles de watios en focos, todo tipo de parafernalia de embellecimiento, un equipo de peluquería y otro de maquillaje… No creía en los convencionalismos, inventaba sobre la marcha, soñando la foto antes de hacerla… De Art Kane y su mirada mágica se ha olvidado demasiada gente porque en la comparación muchos quedarían pobremente situados.
Un libro y una exposición llegan al tiempo para recordarnos que el fotógrafo estadounidense (nacido Arthur Kanofsky en Nueva York en 1925 y muerto por suicidio —un disparo en la sien— en 1995, a los 69 años, hace casi dos décadas) fue el más influyente, atrevido, libre y creativo de todos los que tuvieron el inmenso privilegio de retratar los tiempos de sueños que parecían posibles de los años 60 y 70 del siglo pasado. Si alguien hizo de los ideales de entonces una crónica mágica, ese fue Kane. Los demás están por detrás.
“Me gusta que haya la menor distancia posible entre mi ojo y la creación de dios. Me gustaría que existiera un artilugio para ponerlo en el ojo y activarlo parpadeando, o meterlo en el oído o dentro de la boca…”. Kane no podía soportar la idea de que una fotografía pasara por una planificación previa. Era como un niño salvaje en medio de una tribu de educados alumnos de escuelas privadas. Nunca hubo otro tan inquebrantable, inflexible y poco sentimental. Tenía que “soñar las fotos”, decía, o, como mucho, imaginarlas de pronto en un arrebato visionario. Entonces todo era cuestión de hacerlas.
Art Kane: Retrospective (Art Kane: retrospectiva), una selección de imágenes del fotógrafo, se exhibe en las Snap Galleries de Londres entre el 11 de diciembre y el 31 de enero de 2015. El libro, titulado simplemente Art Kane, saldrá a la venta el mismo día en que se inagura la muestra. Está en el catálogo de la casa de publicaciones artísticas Reel Art Press [320 páginas, con 220 fotos en color y blanco y negro y un PVP aún no establecido por los editores].
Criado en el Bronx neoyorquino y aventurero desde la infancia —fue el primero de sus amigos en tener en casa serpientes, animales por los que siempre sintió debilidad: de adulto llegó a convivir con más una treintena—, peleó en la II Guerra Mundial como artillero. Se había alistado en un llamado Batallón de Camuflaje creyendo ciegamente que le tocaría disfrazar a sus compañeros pero se trataba de una unidad de cañones antiaéros escondidos bajo redes.

Director gráfico de la primera revista para 'teens’

Al regresar a la vida civil encontró trabajo en la revista Seventeen, la primera publicación para teenagers de los EE UU: a los 26 años ocupó el puesto de director gráfico y no dejaron de darle premios. Durante los fines de semana empezó a hacer fotos, vicio que le metió en el cuerpo Rudolph de Harak, uno de los fotógrafos de la revista, deseoso de aprovechar el tiempo libre para experimentar con la cámara y escapar de las fórmulas.
Aunque había llegado a las fotos casi por casualidad, Kane estaba siglos por delante del amigo en cuestión de meses y se matriculó en las clases que dictaba el eminante exiliado ruso Alexei Brodovitch, que había sido jefe de fotografía de Harper’s Bazaar y había enseñado a hacer fotos a otros dos genios, Irving Penn y Richard Avedon.

Los mejores sesenta 'jazzmen’, juntos en la calle

En 1958 se produjo el encontronazo de las dos fuerzas que impulsaron la carrera de Kane: la fotografía y la música. Esquire le encargó un reportaje sobre el ambiente de los clubes de jazz del tórrido barrio de Harlem y, además de hacer retratos, participó como foto-fija en el documental A Great Day in Harlem (1958). Para el cartel hizo una de las imágenes más emblemáticas del jazz de todos los tiempos: más de medio centenar de músicos posando, reunidos en la calle 126ª de Harlem, rodeados de crios callejeros y en un ambiente donde la camaradería y la complicidad son palpables. Entre los reunidos están Thelonious Monk, Gene Krupa, Coleman Hawkins, Art Blakey, Charles Mingus, Dizzy Gillespie, Count Basie
Desde entonces Kane supo que la música era el campo en el que deseaba trabajar. Aunque en las décadas siguientes firmaría también muy personales reportajes de moda, en los cantantes e intérpretes de rock y pop de los convulsos años sesenta y setenta encontró el terreno abonado para sus visiones mágicas, basadas en las sobreimpresiones (sandwiching, de sandwich, las llamaba). Quizá su trabajo cumbre fue el reportaje que publicó en Life en 1968 sobre foto-visiones basadas en las letras de canciones de los Beatles. Pueden verse en este vínculo de Google Books [a partir de la página 63 del ejemplar de la revista].

Los Who, 'garrulillos de Dickens’

A medida que avanzaba, Kane desmontaba certezas: usó con valentía y sin falso pudor el gran angular logrando imágenes deformadas y casi esféricas, saturó los colores hasta el máximo umbral posible, dió la vuelta a las perspectivas (Who Killed Davey Moore?, 1970), hizo la foto que mejor condensa el dolor intenso de Janis Joplin, envolvió a los Who con una bandera británica y los puso a dormir en la calle (“eran como personajes de Dickens, unos garrulillos”), pintó de dorada la cara de Andy Warhol como si el Rey Midas se hubiera tocado a sí mismo…
Durante los momentos más inflamados de los años de flores convertidas en cadáveres encerró a Bob Dylan en una esquina, rodeó a Frank Zappa de bebés desnudos —contraponiendo la imagen a la famosa reunión de chicas sin ropa que había usado de portada el muy macho Hendrix—, retrató a los Rolling Stones desde el nivel del suelo para dejar nota del carácter prepotente de Mick Jagger, a los Doors como a pedantes y a Cream, atrapados en las vías de un tren —la heroína había enganchado a los tres músicos del grupo—…
“No me interesa hacer fotos de ninguno de ellos en un escenario, es una pérdida de tiempo. Quiero que sean míos, ser el propietario de su imagen. Luego ya decidiré cómo los muestro”, afirmaba Kane. Desde la galería que albergará la exposición dicen que cada foto era un “ejemplo de innovación”. Citan como ejemplo el retrato de Sony and Cher tomado bajo el agua que Kane hizo en 1966, singularmente parecido al del bebé que fue portada de un muy conocido disco de Nirvana 25 años más tarde. Kane había llegado antes. Como casi siempre.


José Ángel González
www.oracionessucias.tumblr.com


















No le importaba el modelo la cámara —"cuanto más pequeña, mejor"—, no llevaba con él —como otros fotógrafos de su época y acaso de menos talla— una tropa de ayudantes, varios miles de watios en focos, todo tipo de parafernalia de embellecimiento, un equipo de peluquería y otro de maquillaje... No creía en los convencionalismos, inventaba sobre la marcha, soñando la foto antes de hacerla... De Art Kane y su mirada mágica se ha olvidado demasiada gente porque en la comparación muchos quedarían pobremente situados. Fotogalería Frank Zappa and the Mothers of INvention, 1968 7 Fotos Art Kane, fotógrafo 'mágico' Un libro y una exposición llegan al tiempo para recordarnos que el fotógrafo estadounidense (nacido Arthur Kanofsky en Nueva York en 1925 y muerto por suicidio —un disparo en la sien— en 1995, a los 69 años, hace casi dos décadas) fue el más influyente, atrevido, libre y creativo de todos los que tuvieron el inmenso privilegio de retratar los tiempos de sueños que parecían posibles de los años 60 y 70 del siglo pasado. Si alguien hizo de los ideales de entonces una crónica mágica, ese fue Kane. Los demás están por detrás. 'Activar el ojo parpadeando' "Me gusta que haya la menor distancia posible entre mi ojo y la creación de dios. Me gustaría que existiera un artilugio para ponerlo en el ojo y activarlo parpadeando, o meterlo en el oído o dentro de la boca...". Kane no podía soportar la idea de que una fotografía pasara por una planificación previa. Era como un niño salvaje en medio de una tribu de educados alumnos de escuelas privadas. Nunca hubo otro tan inquebrantable, inflexible y poco sentimental. Tenía que "soñar las fotos", decía, o, como mucho, imaginarlas de pronto en un arrebato visionario. Entonces todo era cuestión de hacerlas. Art Kane: Retrospective (Art Kane: retrospectiva), una selección de imágenes del fotógrafo, se exhibe en las Snap Galleries de Londres entre el 11 de diciembre y el 31 de enero de 2015. El libro, titulado simplemente Art Kane, saldrá a la venta el mismo día en que se inagura la muestra. Está en el catálogo de la casa de publicaciones artísticas Reel Art Press [320 páginas, con 220 fotos en color y blanco y negro y un PVP aún no establecido por los editores]. Le encantaban las serpientes: llegó a convivir con más de una treintena Criado en el Bronx neoyorquino y aventurero desde la infancia —fue el primero de sus amigos en tener en casa serpientes, animales por los que siempre sintió debilidad: de adulto llegó a convivir con más una treintena—, peleó en la II Guerra Mundial como artillero. Se había alistado en un llamado Batallón de Camuflaje creyendo ciegamente que le tocaría disfrazar a sus compañeros pero se trataba de una unidad de cañones antiaéros escondidos bajo redes. Director gráfico de la primera revista para 'teens' Al regresar a la vida civil encontró trabajo en la revista Seventeen, la primera publicación para teenagers de los EE UU: a los 26 años ocupó el puesto de director gráfico y no dejaron de darle premios. Durante los fines de semana empezó a hacer fotos, vicio que le metió en el cuerpo Rudolph de Harak, uno de los fotógrafos de la revista, deseoso de aprovechar el tiempo libre para experimentar con la cámara y escapar de las fórmulas. Recibió clases de Brodovitch, maestro de Penn y Avedon Aunque había llegado a las fotos casi por casualidad, Kane estaba siglos por delante del amigo en cuestión de meses y se matriculó en las clases que dictaba el eminante exiliado ruso Alexei Brodovitch, que había sido jefe de fotografía de Harper's Bazaar y había enseñado a hacer fotos a otros dos genios, Irving Penn y Richard Avedon. Los mejores sesenta 'jazzmen', juntos en la calle En 1958 se produjo el encontronazo de las dos fuerzas que impulsaron la carrera de Kane: la fotografía y la música. Esquire le encargó un reportaje sobre el ambiente de los clubes de jazz del tórrido barrio de Harlem y, además de hacer retratos, participó como foto-fija en el documental A Great Day in Harlem (1958). Para el cartel hizo una de las imágenes más emblemáticas del jazz de todos los tiempos: más de medio centenar de músicos posando, reunidos en la calle 126ª de Harlem, rodeados de crios callejeros y en un ambiente donde la camaradería y la complicidad son palpables. Entre los reunidos están Thelonious Monk, Gene Krupa, Coleman Hawkins, Art Blakey, Charles Mingus, Dizzy Gillespie, Count Basie... Publicó en 'Life' foto-visiones basadas en las letras de los Beatles Desde entonces Kane supo que la música era el campo en el que deseaba trabajar. Aunque en las décadas siguientes firmaría también muy personales reportajes de moda, en los cantantes e intérpretes de rock y pop de los convulsos años sesenta y setenta encontró el terreno abonado para sus visiones mágicas, basadas en las sobreimpresiones (sandwiching, de sandwich, las llamaba). Quizá su trabajo cumbre fue el reportaje que publicó en Life en 1968 sobre foto-visiones basadas en las letras de canciones de los Beatles. Pueden verse en este vínculo de Google Books [a partir de la página 63 del ejemplar de la revista]. Los Who, 'garrulillos de Dickens' A medida que avanzaba, Kane desmontaba certezas: usó con valentía y sin falso pudor el gran angular logrando imágenes deformadas y casi esféricas, saturó los colores hasta el máximo umbral posible, dió la vuelta a las perspectivas (Who Killed Davey Moore?, 1970), hizo la foto que mejor condensa el dolor intenso de Janis Joplin, envolvió a los Who con una bandera británica y los puso a dormir en la calle ("eran como personajes de Dickens, unos garrulillos"), pintó de dorada la cara de Andy Warhol como si el Rey Midas se hubiera tocado a sí mismo... Durante los momentos más inflamados de los años de flores convertidas en cadáveres encerró a Bob Dylan en una esquina, rodeó a Frank Zappa de bebés desnudos —contraponiendo la imagen a la famosa reunión de chicas sin ropa que había usado de portada el muy macho Hendrix—, retrató a los Rolling Stones desde el nivel del suelo para dejar nota del carácter prepotente de Mick Jagger, a los Doors como a pedantes y a Cream, atrapados en las vías de un tren —la heroína había enganchado a los tres músicos del grupo—... Quiero que sean míos. Luego ya decidiré cómo los muestro "No me interesa hacer fotos de ninguno de ellos en un escenario, es una pérdida de tiempo. Quiero que sean míos, ser el propietario de su imagen. Luego ya decidiré cómo los muestro", afirmaba Kane. Desde la galería que albergará la exposición dicen que cada foto era un "ejemplo de innovación". Citan como ejemplo el retrato de Sony and Cher tomado bajo el agua que Kane hizo en 1966, singularmente parecido al del bebé que fue portada de un muy conocido disco de Nirvana 25 años más tarde. Kane había llegado antes. Como casi siempre.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2317825/0/art-kane/fotosgrafia/exposicion-libro/#xtor=AD-15&xts=467263
No le importaba el modelo la cámara —"cuanto más pequeña, mejor"—, no llevaba con él —como otros fotógrafos de su época y acaso de menos talla— una tropa de ayudantes, varios miles de watios en focos, todo tipo de parafernalia de embellecimiento, un equipo de peluquería y otro de maquillaje... No creía en los convencionalismos, inventaba sobre la marcha, soñando la foto antes de hacerla... De Art Kane y su mirada mágica se ha olvidado demasiada gente porque en la comparación muchos quedarían pobremente situados. Fotogalería Frank Zappa and the Mothers of INvention, 1968 7 Fotos Art Kane, fotógrafo 'mágico' Un libro y una exposición llegan al tiempo para recordarnos que el fotógrafo estadounidense (nacido Arthur Kanofsky en Nueva York en 1925 y muerto por suicidio —un disparo en la sien— en 1995, a los 69 años, hace casi dos décadas) fue el más influyente, atrevido, libre y creativo de todos los que tuvieron el inmenso privilegio de retratar los tiempos de sueños que parecían posibles de los años 60 y 70 del siglo pasado. Si alguien hizo de los ideales de entonces una crónica mágica, ese fue Kane. Los demás están por detrás. 'Activar el ojo parpadeando' "Me gusta que haya la menor distancia posible entre mi ojo y la creación de dios. Me gustaría que existiera un artilugio para ponerlo en el ojo y activarlo parpadeando, o meterlo en el oído o dentro de la boca...". Kane no podía soportar la idea de que una fotografía pasara por una planificación previa. Era como un niño salvaje en medio de una tribu de educados alumnos de escuelas privadas. Nunca hubo otro tan inquebrantable, inflexible y poco sentimental. Tenía que "soñar las fotos", decía, o, como mucho, imaginarlas de pronto en un arrebato visionario. Entonces todo era cuestión de hacerlas. Art Kane: Retrospective (Art Kane: retrospectiva), una selección de imágenes del fotógrafo, se exhibe en las Snap Galleries de Londres entre el 11 de diciembre y el 31 de enero de 2015. El libro, titulado simplemente Art Kane, saldrá a la venta el mismo día en que se inagura la muestra. Está en el catálogo de la casa de publicaciones artísticas Reel Art Press [320 páginas, con 220 fotos en color y blanco y negro y un PVP aún no establecido por los editores]. Le encantaban las serpientes: llegó a convivir con más de una treintena Criado en el Bronx neoyorquino y aventurero desde la infancia —fue el primero de sus amigos en tener en casa serpientes, animales por los que siempre sintió debilidad: de adulto llegó a convivir con más una treintena—, peleó en la II Guerra Mundial como artillero. Se había alistado en un llamado Batallón de Camuflaje creyendo ciegamente que le tocaría disfrazar a sus compañeros pero se trataba de una unidad de cañones antiaéros escondidos bajo redes. Director gráfico de la primera revista para 'teens' Al regresar a la vida civil encontró trabajo en la revista Seventeen, la primera publicación para teenagers de los EE UU: a los 26 años ocupó el puesto de director gráfico y no dejaron de darle premios. Durante los fines de semana empezó a hacer fotos, vicio que le metió en el cuerpo Rudolph de Harak, uno de los fotógrafos de la revista, deseoso de aprovechar el tiempo libre para experimentar con la cámara y escapar de las fórmulas. Recibió clases de Brodovitch, maestro de Penn y Avedon Aunque había llegado a las fotos casi por casualidad, Kane estaba siglos por delante del amigo en cuestión de meses y se matriculó en las clases que dictaba el eminante exiliado ruso Alexei Brodovitch, que había sido jefe de fotografía de Harper's Bazaar y había enseñado a hacer fotos a otros dos genios, Irving Penn y Richard Avedon. Los mejores sesenta 'jazzmen', juntos en la calle En 1958 se produjo el encontronazo de las dos fuerzas que impulsaron la carrera de Kane: la fotografía y la música. Esquire le encargó un reportaje sobre el ambiente de los clubes de jazz del tórrido barrio de Harlem y, además de hacer retratos, participó como foto-fija en el documental A Great Day in Harlem (1958). Para el cartel hizo una de las imágenes más emblemáticas del jazz de todos los tiempos: más de medio centenar de músicos posando, reunidos en la calle 126ª de Harlem, rodeados de crios callejeros y en un ambiente donde la camaradería y la complicidad son palpables. Entre los reunidos están Thelonious Monk, Gene Krupa, Coleman Hawkins, Art Blakey, Charles Mingus, Dizzy Gillespie, Count Basie... Publicó en 'Life' foto-visiones basadas en las letras de los Beatles Desde entonces Kane supo que la música era el campo en el que deseaba trabajar. Aunque en las décadas siguientes firmaría también muy personales reportajes de moda, en los cantantes e intérpretes de rock y pop de los convulsos años sesenta y setenta encontró el terreno abonado para sus visiones mágicas, basadas en las sobreimpresiones (sandwiching, de sandwich, las llamaba). Quizá su trabajo cumbre fue el reportaje que publicó en Life en 1968 sobre foto-visiones basadas en las letras de canciones de los Beatles. Pueden verse en este vínculo de Google Books [a partir de la página 63 del ejemplar de la revista]. Los Who, 'garrulillos de Dickens' A medida que avanzaba, Kane desmontaba certezas: usó con valentía y sin falso pudor el gran angular logrando imágenes deformadas y casi esféricas, saturó los colores hasta el máximo umbral posible, dió la vuelta a las perspectivas (Who Killed Davey Moore?, 1970), hizo la foto que mejor condensa el dolor intenso de Janis Joplin, envolvió a los Who con una bandera británica y los puso a dormir en la calle ("eran como personajes de Dickens, unos garrulillos"), pintó de dorada la cara de Andy Warhol como si el Rey Midas se hubiera tocado a sí mismo... Durante los momentos más inflamados de los años de flores convertidas en cadáveres encerró a Bob Dylan en una esquina, rodeó a Frank Zappa de bebés desnudos —contraponiendo la imagen a la famosa reunión de chicas sin ropa que había usado de portada el muy macho Hendrix—, retrató a los Rolling Stones desde el nivel del suelo para dejar nota del carácter prepotente de Mick Jagger, a los Doors como a pedantes y a Cream, atrapados en las vías de un tren —la heroína había enganchado a los tres músicos del grupo—... Quiero que sean míos. Luego ya decidiré cómo los muestro "No me interesa hacer fotos de ninguno de ellos en un escenario, es una pérdida de tiempo. Quiero que sean míos, ser el propietario de su imagen. Luego ya decidiré cómo los muestro", afirmaba Kane. Desde la galería que albergará la exposición dicen que cada foto era un "ejemplo de innovación". Citan como ejemplo el retrato de Sony and Cher tomado bajo el agua que Kane hizo en 1966, singularmente parecido al del bebé que fue portada de un muy conocido disco de Nirvana 25 años más tarde. Kane había llegado antes. Como casi siempre.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2317825/0/art-kane/fotosgrafia/exposicion-libro/#xtor=AD-15&xts=467263
No le importaba el modelo la cámara —"cuanto más pequeña, mejor"—, no llevaba con él —como otros fotógrafos de su época y acaso de menos talla— una tropa de ayudantes, varios miles de watios en focos, todo tipo de parafernalia de embellecimiento, un equipo de peluquería y otro de maquillaje... No creía en los convencionalismos, inventaba sobre la marcha, soñando la foto antes de hacerla... De Art Kane y su mirada mágica se ha olvidado demasiada gente porque en la comparación muchos quedarían pobremente situados. Fotogalería Frank Zappa and the Mothers of INvention, 1968 7 Fotos Art Kane, fotógrafo 'mágico' Un libro y una exposición llegan al tiempo para recordarnos que el fotógrafo estadounidense (nacido Arthur Kanofsky en Nueva York en 1925 y muerto por suicidio —un disparo en la sien— en 1995, a los 69 años, hace casi dos décadas) fue el más influyente, atrevido, libre y creativo de todos los que tuvieron el inmenso privilegio de retratar los tiempos de sueños que parecían posibles de los años 60 y 70 del siglo pasado. Si alguien hizo de los ideales de entonces una crónica mágica, ese fue Kane. Los demás están por detrás. 'Activar el ojo parpadeando' "Me gusta que haya la menor distancia posible entre mi ojo y la creación de dios. Me gustaría que existiera un artilugio para ponerlo en el ojo y activarlo parpadeando, o meterlo en el oído o dentro de la boca...". Kane no podía soportar la idea de que una fotografía pasara por una planificación previa. Era como un niño salvaje en medio de una tribu de educados alumnos de escuelas privadas. Nunca hubo otro tan inquebrantable, inflexible y poco sentimental. Tenía que "soñar las fotos", decía, o, como mucho, imaginarlas de pronto en un arrebato visionario. Entonces todo era cuestión de hacerlas. Art Kane: Retrospective (Art Kane: retrospectiva), una selección de imágenes del fotógrafo, se exhibe en las Snap Galleries de Londres entre el 11 de diciembre y el 31 de enero de 2015. El libro, titulado simplemente Art Kane, saldrá a la venta el mismo día en que se inagura la muestra. Está en el catálogo de la casa de publicaciones artísticas Reel Art Press [320 páginas, con 220 fotos en color y blanco y negro y un PVP aún no establecido por los editores]. Le encantaban las serpientes: llegó a convivir con más de una treintena Criado en el Bronx neoyorquino y aventurero desde la infancia —fue el primero de sus amigos en tener en casa serpientes, animales por los que siempre sintió debilidad: de adulto llegó a convivir con más una treintena—, peleó en la II Guerra Mundial como artillero. Se había alistado en un llamado Batallón de Camuflaje creyendo ciegamente que le tocaría disfrazar a sus compañeros pero se trataba de una unidad de cañones antiaéros escondidos bajo redes. Director gráfico de la primera revista para 'teens' Al regresar a la vida civil encontró trabajo en la revista Seventeen, la primera publicación para teenagers de los EE UU: a los 26 años ocupó el puesto de director gráfico y no dejaron de darle premios. Durante los fines de semana empezó a hacer fotos, vicio que le metió en el cuerpo Rudolph de Harak, uno de los fotógrafos de la revista, deseoso de aprovechar el tiempo libre para experimentar con la cámara y escapar de las fórmulas. Recibió clases de Brodovitch, maestro de Penn y Avedon Aunque había llegado a las fotos casi por casualidad, Kane estaba siglos por delante del amigo en cuestión de meses y se matriculó en las clases que dictaba el eminante exiliado ruso Alexei Brodovitch, que había sido jefe de fotografía de Harper's Bazaar y había enseñado a hacer fotos a otros dos genios, Irving Penn y Richard Avedon. Los mejores sesenta 'jazzmen', juntos en la calle En 1958 se produjo el encontronazo de las dos fuerzas que impulsaron la carrera de Kane: la fotografía y la música. Esquire le encargó un reportaje sobre el ambiente de los clubes de jazz del tórrido barrio de Harlem y, además de hacer retratos, participó como foto-fija en el documental A Great Day in Harlem (1958). Para el cartel hizo una de las imágenes más emblemáticas del jazz de todos los tiempos: más de medio centenar de músicos posando, reunidos en la calle 126ª de Harlem, rodeados de crios callejeros y en un ambiente donde la camaradería y la complicidad son palpables. Entre los reunidos están Thelonious Monk, Gene Krupa, Coleman Hawkins, Art Blakey, Charles Mingus, Dizzy Gillespie, Count Basie... Publicó en 'Life' foto-visiones basadas en las letras de los Beatles Desde entonces Kane supo que la música era el campo en el que deseaba trabajar. Aunque en las décadas siguientes firmaría también muy personales reportajes de moda, en los cantantes e intérpretes de rock y pop de los convulsos años sesenta y setenta encontró el terreno abonado para sus visiones mágicas, basadas en las sobreimpresiones (sandwiching, de sandwich, las llamaba). Quizá su trabajo cumbre fue el reportaje que publicó en Life en 1968 sobre foto-visiones basadas en las letras de canciones de los Beatles. Pueden verse en este vínculo de Google Books [a partir de la página 63 del ejemplar de la revista]. Los Who, 'garrulillos de Dickens' A medida que avanzaba, Kane desmontaba certezas: usó con valentía y sin falso pudor el gran angular logrando imágenes deformadas y casi esféricas, saturó los colores hasta el máximo umbral posible, dió la vuelta a las perspectivas (Who Killed Davey Moore?, 1970), hizo la foto que mejor condensa el dolor intenso de Janis Joplin, envolvió a los Who con una bandera británica y los puso a dormir en la calle ("eran como personajes de Dickens, unos garrulillos"), pintó de dorada la cara de Andy Warhol como si el Rey Midas se hubiera tocado a sí mismo... Durante los momentos más inflamados de los años de flores convertidas en cadáveres encerró a Bob Dylan en una esquina, rodeó a Frank Zappa de bebés desnudos —contraponiendo la imagen a la famosa reunión de chicas sin ropa que había usado de portada el muy macho Hendrix—, retrató a los Rolling Stones desde el nivel del suelo para dejar nota del carácter prepotente de Mick Jagger, a los Doors como a pedantes y a Cream, atrapados en las vías de un tren —la heroína había enganchado a los tres músicos del grupo—... Quiero que sean míos. Luego ya decidiré cómo los muestro "No me interesa hacer fotos de ninguno de ellos en un escenario, es una pérdida de tiempo. Quiero que sean míos, ser el propietario de su imagen. Luego ya decidiré cómo los muestro", afirmaba Kane. Desde la galería que albergará la exposición dicen que cada foto era un "ejemplo de innovación". Citan como ejemplo el retrato de Sony and Cher tomado bajo el agua que Kane hizo en 1966, singularmente parecido al del bebé que fue portada de un muy conocido disco de Nirvana 25 años más tarde. Kane había llegado antes. Como casi siempre.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2317825/0/art-kane/fotosgrafia/exposicion-libro/#xtor=AD-15&xts=467263

5 comentarios:

  1. Que maravilla, amazing ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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  2. Estás inspirado estas entradas de hoy son preciosas, llenas de alegría y luz. Gracias ¡

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  3. Amazing ¡¡¡ Art Kane is great. Peccata Minuta.

    I adore

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  4. ¡ La The Who es tremenda, qué recuerdos !

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  5. ..... https://www.youtube.com/watch?v=aRjmBl34wVI

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