Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Jesús en el hogar de Simón el fariseo


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7:36 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en 
casa
 del fariseo, se sentó a la mesa.

7:37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba
 a la 
mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;

7:38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus 
pies,
 y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.

7:39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera 
profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.

7:40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte.
 Y él le dijo: Di, Maestro.

7:41 Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios,
 y el otro cincuenta;

7:42 y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de 
ellos le amará más?

7:43 Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. 
Y él le dijo: Rectamente has juzgado.

7:44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa,
 y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con 
lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.

7:45 No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar 
mis pies.

7:46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume 
mis pies.

7:47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó
 mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

7:48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.





  • Fotografía: Eric Kroll





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